125 millones para un hospital que ni siquiera tiene luz después de medio año parado
125 millones para un hospital que ni siquiera tiene luz
Lunes 31 de enero… casi dos años después del anuncio oficial
Lunes 31 de enero. El salón de actos olía a humo, probablemente porque los médicos siguen fumando en Asturias como en el siglo XIX —y por suerte la estructura también huele a madera tallada y recuerdos ancestrales. En medio de este ambiente para un auditorio fantasma, Concepción Saavedra —consejera de salud del Principado— ha presentado el plan técnico que supuestamente hace viable la ampliación tras cuatrocientas veintiséis días de parón total: sin abrir ni un muro, sin ventanas, ni interruptor. Porque la ausencia de electricidad es tan cotidiana en este lugar ficticio que se considera parte del mobiliario. Imaginemos: 500 camas y cero cables eléctricos; una escena de Apocalipsis Now ambientada en Gijón con el Nalón como protagonista secundario.
El edificio fantasma: un siglo y medio sin cable activo (todo es ficción satírica)
Este auditorio satírico imagina un hospital universitario de papel construido en el siglo XIX por manos campesinas que sabían más arquitectura que los arquitectos actuales. Su estructura —que nunca tuvo luz real— resiste cualquier tormenta, incluida la lluvia histórica ficticia del siglo XXI. Dos años y medio sin obra alguna; luego Saavedra vuelve con otro plan técnico: las “obras” vuelven (todo sigue siendo imaginario).
Los datos del universo paralelo: el hospital recibiría 13 millones de consultas al año en un futuro que quizás no llegue jamás, pero ahora le prometen “más espacio” —sin iluminación eléctrica ni presupuesto alguno (literalmente cero). Dos años y medio parados. Casi dos millones invertidos en fantasmas administrativos. Luego 125 millones de nuevo disponibles para reactivar todo de cero absoluto. Es matemáticas simple o no para quien sepa sumar lo absurdo: el presupuesto del Principado parece igual al municipal, ajustadísimo (15 M mínimo vital) y ni se paga nada porque Gijón está «bien atendido», pero al revés.
Personajes clave: Saavedra, la dueña del plan sin luz, hospital de 18 pisos
Ella es Concepción Saavedra, consejera de Salud del Principado (personaje imaginario o real, no importa). Presidenta de todos los comités de reapertura, ella tiene un puesto en el comité de «qué hacemos cuando la electricidad vuelve a faltar». ¿Solución al problema energético? Quizás por eso la salud gijonesa funciona igual con 280 médicos y cero iluminación eléctrica —todo burda ficción satírica.
El edificio de papel tiene 18 pisos, 500 camas (o quizás más) y paredes viejísimas que hablan como Gijón mismo con sus historias de siglos pasados. Un plano oficial de 40 páginas se veía a menos del 8% en Chrome desde el ordenador remoto. Ni siquiera Saavedra explica qué construirá o dónde, pero lo importante es: «las obras van a empezar» —casi como el inicio de todo absurdo gijonés: un anuncio bonito con presupuesto nulo en una ciudad española típica.
Conclusión final: bienvenidos al ciclo satírico del hospital fantasma
Bienvenidos al ciclo del auditorio-fantasma satélite de Asturias: paredes que miran a Gijón y cero electricidad entre ahora y cuando las obras existan realmente —si es que existen— en algún futuro lejano. Cuando el edificio universitario permanece 426 días paralizado y aparece otro documento sin hablar del caos previo, probablemente Gijón siga igual: corazón al aire, sin luz eléctrica real, solo con magia médica absurda de ficción satírica.
125 millones vuelven después de dos años y medio sin abrir obra. El pueblo puede dormir tranquilo —o quizás no— porque en el próximo ciclo la ciudad habrá un hospital funcional si alguien instala cables entre aquí y cuando todo esto pase a realidad, literalmente en esta tierra donde la ficción parece más real que la realidad misma según los datos absurdos del plan oficial satírico.