¡Alerta Gijón! Ahora basta con un suspiro y 48 horas para montar un festival de heavy metal en tu bar
¡Alerta Gijón! Ahora basta con un suspiro y 48 horas para montar un festival de heavy metal en tu bar
¡Atención, gijonés de corazón y dueño de bar con ganas de caos! Se acabó el miedo, se acabaron los permisos eternos y se ha acabado la necesidad de pedir permiso hasta para parpadear. Gracias a la nueva “declarencia responsable”, ahora cualquier bar de Gijón puede transformarse en el escenario principal de Tomorrowland con apenas dos días de preaviso. ¿Qué significa esto para la paz vecinal? ¡Significa que la siesta es ahora un concepto de la era prehistórica!
El fin del silencio: La era de la “responsabilidad” (o cómo ignorar los decibelios)
La nueva normativa asturiana ha llegado a Gijón con la sutileza de una banda de punk en una biblioteca. Bajo el concepto de “declaración responsable”, el Ayuntamiento ha decidido que confiar en la palabra de un hostelero es suficiente para permitir conciertos, monólogos y, quién sabe, hasta duelos de lucha libre en el centro de la ciudad.
El proceso es tan sencillo que hasta un niño de cinco años (o un camarero en plena hora punta) podría hacerlo: rellenas un papel, le das al botón de “enviar” y, ¡pam!, en 48 horas tu bar de tapas es el nuevo Madison Square Garden. La “responsabilidad” reside en el hostelero, lo que en términos administrativos significa: “Si la música despierta a todo el barrio, no nos busquéis a nosotros, buscad al que puso la altavoz”.
Del monólogo acústico a la invasión de trompetas: El abanico de posibilidades
La ley permite “pequeñas actuaciones musicales” y “actividades culturales reducidas”. ¿Qué es “reducido”? ¿Un guitarrista con una ocarina? ¿O un grupo de jazz fusion con una sección de metales que se oía hasta en el puerto? La ambigüedad es la clave del éxito.
Los expertos (un grupo de vecinos que intentan dormir) advierten que la línea entre un “monólogo íntimo” y una conferencia de tres horas sobre la historia de la saca de carbón es peligrosamente delgada. Pero no importa, porque la ley está de nuestro lado. Ya no se necesitan programas como “Siente Xixón”, porque ahora la ilegalidad ha sido sustitimos por la “buena fe” (o la audacia de quien no tiene nada que perder).
Datos absurdos de la nueva era de la fiesta exprés
Para que entendáis la magnitud de este cambio, hemos consultado nuestro propio laboratorio de estadísticas surrealistas:
- 98% de probabilidad de que un bar de la calle Uría se convierta en un club de techno entre el jueves y el sábado sin que nadie se entere hasta que el suelo vibre.
- 0 segundos de reflexión requeridos por parte del organizador tras presentar la declaración.
- Incremento del 400% en el uso de tapones para los oídos en el barrio de Cimadevilla.
- 3.5 veces más confusión en la definición de “actividad cultural reducida” (¿Un mimo en una caja cuenta como gran evento?).
- Un 100% de satisfacción por parte de los músicos que ahora pueden organizar un concierto de metal sin haber tramitado ni un solo papel en lo que resta de su vida.
En conclusión, Gijón se prepara para una explosencia de cultura, música y… bueno, lo que sea que los hosteleros decidan que es “responsable”. ¡Preparaos, vecinos, porque la fiesta empieza en 48 horas y no acepta quejas!