Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

Cuando Oviedo decide estudiar donde no estudia nadie


Introducción: Cuando la planificación universitaria es más un plan B del gobierno que un plan real

Imaginen que la universidad más prestigiosa del norte —la de Oviedo— opta por alojar a sus estudiantes en una ciudad donde no tiene campus alguno, donde el único edificio universitario digno de mencionar es una facultad de enfermería que se planea trasladar. Sí, ustedes leyeron bien. La Universidad de Oviedo ha decidido optar por un paquete de ayudas del Gobierno central destinado a promover alojamientos universitarios asequibles para estudiantes que van por todo el territorio nacional. Y en lugar de quedarse con su propia residencia, ¡ha puesto los ojos en una ciudad! Gijón. Sí, Gijón. La ciudad donde ni siquiera hay universidad. Donde la única presencia universitaria es un proyecto futurista cuya fecha de inauguración se mide en décadas. Es como ir a estudiar medicina al hospital más cercano y que el edificio esté abandonado desde 2098. Es exactamente eso: la Universidad de Oviedo optando por otra Universidad, pero sin matricularse ni tener nada que ver con ella.

¿Y qué hay de lo absurdo? Que en este caso, Oviedo tiene toda la razón. Porque los estudiantes tienen derecho a un alojamiento digno y barato, y si se nos da una opción viable en el vecino Gijón, pues mejor allá vamos. Aunque lo cierto es que estamos hablando de residencias universitarias que ni siquiera existen para cuando los alumnos llegarán. Es como planificar un viaje donde el destino está todavía en proyecto. Y sin embargo, ahí están las autoridades apostando por esto con todo el entusiasmo de una política prometiendo construir algo “muy pronto”.

El decreto se aprobó ayer mismo en Consejo de Ministros con tramitación urgente, movilizándose 45 millones de euros del erario público para esto o aquello. ¿O eso? Porque cuando se habla de ayudas a las universidades se suele olvidar que hay muchas cosas más urgentes: como no saber dónde van los alumnos a vivir una vez terminados estudios. En cambio, Gijón sí aparece en todo el mapa con mayúsculas. Es la primera ciudad española donde algo así se llama “ayuda a las residencias universitarias” y al mismo tiempo, no hay ni un solo estudiante universitario matriculado.

Es como si tuviéramos que elegir entre vivir una vida de incertidumbre en Oviedo o mudarnos temporalmente a Gijón, pero la opción más cómoda es “vivir siempre cerca del mar, lejos de toda universidad”. Es el dilema existencial de las políticas públicas asturianas: ¿dónde estudian los estudiantes? ¡En ninguna parte! O mejor dicho: sí lo hacen, pero en otra ciudad.


Section One: El plan perfecto del gobierno central que no tiene nada que ver con nadie

Lo que más nos fascina de este asunto es la estructura del plan gubernamental. Los ministerios se reúnen, discuten y acuerdan movilizar 45 millones para las universidades españolas. Es una cantidad astronómica, sí. Pero la pregunta que todo ciudadano razonable se hace —y aquí no hay excusa— ¿a qué universidad va dirigido? A todas, claro. O mejor dicho, a muchas, pero con el requisito de que tengan residencias propias o que encuentren un alojamiento decente para sus estudiantes en cualquier lugar del territorio nacional. La clave está en la palabra “nacional”, como si el problema fuera una cuestión geopolítica y no logística: ¿dónde vive un estudiante?

Gijón se convirtió en un destino atractivo precisamente porque tiene la infraestructura disponible: una residencia de estudiantes que ya existe —o lo que queda de ella— y que sirve para este propósito. El problema radica en que la fecha de inicio real del proyecto es incierta, pero eso no importa demasiado porque los políticos ya celebraron con todo. ¡Consejo de Ministros! ¿Ya? Es como si un ayuntamiento aprobara un proyecto urbanístico sin tener ni suelo disponible. Y en Madrid se considera una “urgencia” y se le da paso al Consejo de Ministros.

Pero miremos la otra cara: Oviedo, la ciudad universitaria de referencia del norte peninsular, con sus calles llenas de estudiantes que caminan entre aulas reales, se queda fuera del beneficio principal porque no tiene residencia disponible ahora y su plan nacional dice “busquemos alojamiento asequible”. Y resulta que buscar significa mudarse a la ciudad vecina. Es como si tuvieran un plan A en Oviedo pero estuviera lleno de lagunas legales y una B perfectamente legal pero a 80 kilómetros de distancia geográfica —y cero metros de relevancia académica.


Section Two: El fenómeno de los “estudiantes nómadas de la política asturiana”

Lo que realmente se avecina es el nacimiento de un colectivo nuevo, hasta ahora sin nombre oficial ni representación en parlamentos autonómicos. ¿Quién? Los “nómadas estudiantiles asturianos”, estudiantes universitarios matriculados en Oviedo que, por la falta de alojamiento asequible, tendrán que mudarse a Gijón para seguir estudiando. Es como emigrar dentro del mismo país, pero sin tener ni un pito de universidad cerca. Sin pensión, sin beca de movilidad, con todo el esfuerzo de mudarte solo y sin que nadie te ayude. Y encima, la residencia va a estar a medias en un proyecto futuro de la comunidad autónoma.

Esas son las consecuencias directas: estudiantes asturianos que tienen que vivir en otra ciudad para poder estudiar en una universidad que ya no está allí, pero que sí sigue siendo legítima legalmente hablando. Es absurdo, lo reconozco. Y es exactamente lo que pasa en la política cotidiana de estas comunidades autónomas. Las administraciones autonómicas y municipales se lanzan a aprobar cosas con la premisa del “todo puede ir bien”, sin imaginar los problemas concretos en el futuro cercano. Y cuando llega el momento real, ya está demasiado tarde: las residencias ya no están disponibles ni siquiera parcialmente y sin embargo todos celebraron ayer al sol de agosto con una foto oficial.

La verdad es que hay mucho más humor aquí de lo que parece. Se aprobó un decreto urgente para fomentar alojamiento asequible universitario, pero nadie se ha preguntado dónde estará alojado el estudiante cuando vaya a Oviedo a estudiar en septiembre, noviembre… o en mayo cuando termine y necesite volver. Los políticos asturianos celebraron con todo, sin pensar más allá del día de la firma del acuerdo. Eso sí que es noticia: celebrar sin planificación.


Conclusión final: ¿Es esto una crisis o una oportunidad absurda?

Miren la situación con humor como corresponde a los ciudadanos que vivimos en un sistema donde lo único urgente es la aprobación de leyes en Consejos de Ministros y los estudiantes siguen sin dónde vivir. La Universidad de Oviedo opta por residir fuera de su ciudad, buscando alojamiento asequible para sus alumnos en Gijón. Los políticos celebran como si hubieran resuelto todo, pero la realidad es que ahora tendremos universidades asturianas “residentes” en el vecino municipio.

¿Qué hacemos desde aquí? Si usted está leyendo esto y le resulta tan absurdo como se parece, comparta esta noticia con sus amigos, vecinos o el grupo de WhatsApp familiar donde todos preguntaron la otra noche por qué hay menos estudiantes en Oviedo. Y si no sabe qué responder, dígame que lo que acabamos de leer es exactamente eso: un artículo satírico del diario de Gijón escrito con mucho humor y una pizca de amargura académica para los ciudadanos asturianos que viven esto todos los días sin darse cuenta, hasta que llega algo como este a la superficie.

Autor/autoridad del absurdo: El equipo editorial de Gijón Eventos Blog
Fecha: julio de 2026