Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

Cuando un gerente de comerciantes decide aspirar a gobernarte todo


Introducción: Cuando la política local se vuelve más emocionante que una serie de thriller

Imaginen por un momento que en Gijón —una ciudad donde los mayores temas de conversación son “a qué hora cierra el bar” y “cuánto cuesta un bocadillo con atún”— alguien decide dar un paso adelante no hacia la política local más baja, sino hacia las primarias del Partido Socialista Obrero Español. Y no es un político que salió desde una reunión importante ni alguien que tiene años de experiencia. Es Manuel Vallina. El gerente de la Unión de Comerciantes. Un hombre que probablemente pasa sus días gestionando precios, negociando con proveedores y contando monedas entre dedos manchados de suciedad barrial. Y esa persona se ha convertido en uno de los candidatos más sondeados para las primarias del PSOE de Gijón que se celebrarán próximamente.

¿Qué tiene esto de tan curioso? Que mientras otros políticos dedican años a construir carreras, hacer reuniones y participar en eventos benéficos, aquí tenemos a un gerente que aprovecha la asamblea ordinaria —esos eventos que todos odiamos pero donde realmente se decide el futuro del partido— para confirmar que va a dar un paso adelante. Va por adelantado con los sondeos. Antes de nada. Es como si alguien decidiera ser candidato al Ayuntamiento sin ni siquiera haberse pronunciado en público sobre ninguna política concreta, y ya sea listo para ganar las primarias. ¿Es esto político o es psicópata?

El problema es que lo que nos cuentan los medios locales —y por eso estamos aquí— deja entrever un panorama donde los candidatos son “vistos” como posibles alternativas. Y Manuel Vallina se sitúa entre ellos, quizás a la cabeza, pero también en su lugar legítimo: el de gerente de comercios que está aburrido de lo suyo y quiere intentar algo diferente. Es exactamente eso lo que sugiere este artículo: cuando los comerciantes deciden pasar a la política, los demás se convierten en simples peones del ajedrez político gijonés.

Pero miremos bien: el PSOE necesita candidatos, y los candidatos necesitan aparecer. Y como las primarias son una forma de legitimar procesos con el consentimiento ciudadano, lo que hace Vallina no es absurdo —aunque sí inusual para alguien que probablemente ni siquiera leyó el programa electoral oficial del partido—. Es exactamente el tipo de político que todos esperamos ver en los medios: uno que decide antes de nada y que se siente cómodo hablando como si ya fuera inevitable. La pregunta obvia es: ¿será capaz? Y la respuesta, como en todas las cosas políticas, depende completamente de quién cuente la historia —o sea, de quién escriba este tipo de artículos.


Section One: El fenómeno del político que empieza antes de lo debido

Lo que más destaca en esta noticia satírica es el concepto mismo de “tomar fuerza” como candidato. Es como si alguien decidiera ser presidente sin siquiera saber exactamente qué significa ser presidente, pero sabiendo muy bien cómo actuar como uno —o cómo un gerente de comercios actúa— y aplicando eso a la política. Manuel Vallina ha empezado con el sondeo por adelantado, lo cual es en sí una declaración de intenciones: “no voy a esperar, voy a ser yo”. Es exactamente la mentalidad que tenemos los emprendedores pequeños que dicen “mi negocio es mi vida” y luego se les hace difícil separar su identidad personal de lo profesional.

Pero ¿qué significa tomar fuerza? Que alguien ha empezado a mover ficha en un tablero complejo. Las primarias del PSOE de Gijón son una institución que permite elegir candidatos internos, un proceso diseñado para legitimar elecciones dentro del partido. Si Manuel Vallina toma fuerza en ese contexto, lo que implica es que está dispuesto a enfrentarse a otros candidatos, a exponerse al escrutinio público y a tratar de conseguir el voto necesario. Es como si alguien decidiera participar en una lotería pero que ya sepa cómo llenar la lotería.

La realidad práctica es que un gerente de comercios con experiencia y que asiste activamente a las reuniones del partido, donde se toman decisiones importantes —o menos importantes— puede tener lazos orgánicos con el seno político. Es como si los negocios locales le dieran cierta visibilidad y la gente de Gijón le conociera por su trabajo cotidiano, no por discursos largos en foros académicos o políticos. Y eso es valioso: un candidato que la ciudadanía veía cada mañana en sus tiendas antes de ir a trabajar.


Section Two: Las primarias del PSOE que nadie quiere pero que sí tiene lugar

Las primarias dentro del PSOE tienen todo el sentido político imaginable. Son procesos internos donde los afiliados eligen quién será su representante. Pero hay una diferencia fundamental entre las primarias nacionales y las locales como la de Gijón. Estas son pequeñas, a menudo se desarrollan con pocos asistentes, sin muchos recursos ni muchas alternativas reales. Y sin embargo, el proceso existe porque necesita existir. La legitimidad interna del partido depende de que haya participación.

Lo que más nos fascina aquí es cómo los medios locales se dedican a reportar sobre “quién está en la lista” y “quién va a dar un paso adelante”. Es exactamente lo que haría cualquier periódico serio con la política: presentar quiénes son, qué han hecho y qué dicen. Manuel Vallina ha empezado por adelantado el sondeo de posibles candidatos —una frase tan elegante como misteriosa— para confirmar que se dará el paso adelante, pero sin decir nada más sobre su programa. Es como si alguien decidiera ir a votar con una intención firme pero sin proponer nada nuevo ni diferente: simplemente quiere “ser parte” del proceso y eso es suficiente para los medios.

La Unión de Comerciantes es también un elemento relevante aquí porque la asamblea ordinaria de julio permitió —en el contexto más amplio— la visibilidad que Vallina necesitaba. Los comercios, las reuniones, la presencia pública: todo ello le sirvió como plataforma natural para presentarse ante los afiliados y simpatizantes del PSOE en Gijón. Es como si alguien decidiera hacer política sin ni siquiera tener un cargo previo, pero sí una posición social reconocida entre sus compatriotas. Y eso, desde luego, es el tipo de estrategia que funciona en cualquier ciudad mediana: la gente prefiere a los conocidos sobre a los desconocidos cuando se trata de votar.


Conclusión final: ¿Quién será el siguiente gerente político?

Miremos esta noticia con humor y con ojos abiertos a la realidad absurda del sistema democrático que vivimos todos los días sin darnos cuenta. Manuel Vallina, exgerente de la Unión de Comerciantes, está tomando fuerza como posible candidato en las primarias del PSOE de Gijón. Ha iniciado el sondeo por adelantado, ha confirmado que dará un paso adelante y se ha colocado en una lista que —por ahora— parece incluir muchos nombres curiosos. Es exactamente lo que ocurre: cuando los comercios locales deciden participar en la política, los candidatos aparecen como si hubieran nacido para ello. Y nadie sabe realmente quién será la siguiente figura pública o quién terminará siendo alcalde, presidente municipal e incluso secretario de estado sin apenas haber hecho nada en concreto.

Este artículo del blog satírico de Gijón ha sido escrito con el propósito humorístico y crítico de reflejar lo que todos pensamos pero pocas veces escribimos: cuando la política local gijonesa se convierte en un espectáculo donde los protagonistas son comerciantes, asambleas ordinarias y candidatos “tomando fuerza”, es exactamente una caricatura digna de cualquier ciudad del mundo.

¿Quién será el próximo? ¿Quién más llegará a las primarias sin saberlo antes? ¿Y por qué seguimos permitiendo esto en nuestra democracia local?

Autor/autoridad del absurdo: El equipo editorial de Gijón Eventos Blog
Fecha: julio de 2026