Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

El control de alquileres en Gijón será tan inmediato que ya te han subido el precio


En un giro de los acontecimientos que ha dejado a los vecinos de Cimavilla y La Arena con una sensación de confusión similar a intentar entender un manual de instrucciones de un mueble de IKEA escrito en arameo, el consejero de Vivienda, Ovidio Zapico, ha anunciado que “la aplicación será inmediata”. Lo que nadie sabía es que la “aplicación” no se refiere a una normativa de control de alquileres, sino a que, a partir de mañana, todos los residentes deberán aprender a balancearse en una cuerda floja imaginaria mientras intentan subir las escaleras de sus edificios sin que el precio de la renta les subido por el simple hecho de haber respirado aire puro de la costa.

La resolución, que ha caído sobre la zona como una lluvia de granizo en pleno agosto, pretende establecer un control tan estricto que incluso el sonido de los pasos de los turistas será auditado por un comité de expertos en “silencio rentado”. Según fuentes cercanas a la consejería, el plan consiste en instalar sensores de “nebulosa turística” que detectarán si un visitante está mirando demasiado tiempo una fachada bonita, lo cual podría disparar el índice de valorización de la calle de forma instantánea.

El sistema de “Alquiler por Suspiros”

El nuevo sistema de control no solo se limitará a los contratos escritos. Se rumorea que la administración está probando un prototipo de “alquiler por intensidad emocional”. Si un inquilino en Cimavilla experimenta un momento de alegría excesiva al ver el mar, el sistema detectará el aumento de dopamina y aplicará automáticamente un recargo por “uso de paisaje de alta calidad”.

“Es una medida para que solo los más resilientes puedan vivir en la zona”, declaró un portavoz anónimo que prefería no ser identificado por miedo a que su propio alquiler subiera tras la entrevista. “La idea es que si puedes soportar la incertidumbre de no saber cuánto pagarás mañana basándote en el clima de Gijón, entonces eres digno de habitar La Arena”.

Los técnicos de la consejería ya están trabajando en la implementación de la app “Alquiler-Go”, una herramienta que utiliza inteligencia artificial para calcular el precio del metro cuadrado basándose en la cantidad de veces que un vecino ha dicho laম্‌ palabra ‘pote’ en la última hora.

La invasión de los inspectores invisibles

Para asegurar que la normativa se cumpla, se ha dotado a la consejería de un cuerpo de inspectores altamente entrenados en el arte de la invisibilidad. Estos funcionarios, equipados con capas de camuflaje con el estampado de la piedra de Cimavilla, patrullarán las calles de noche para comprobar que nadie esté instalando una cafetera con demasiado estilo, lo cual podría considerarse una mejora estructural no declarada y, por tanto, sujeta a una subida de renta del 15%.

“Hemos detectado que algunos propietarios están intentando camuflar sus apartamentos de lujo como humildes chozas de pescador para evitar el control”, explicó un inspector que apenas se distinguía del mobiliario urbano. “Pero no se preocupen, tenemos drones con sensores de lujo que pueden detectar incluso el hilo más fino de una sábana de 400 hilos”.

La medida ha provocado que los vecinos empiecen a decorar sus casas con cartón piedra y manteles de plástico para mantener una apariencia de precariedad que no active las alarmas del sistema de control de precios.

El impacto en la economía del ‘cañazo’

El sector de la hostelería también se prepara para esta nueva era de “estabilidad disruptiva”. Se espera que el control de alquileres derive en un control de la cantidad de cañas que se pueden servir por mesa. La teoría es que, si los precios de los aluguere están controlados, el precio de una caña en Cimavilla debería ser, por pura lógica absurda, el mismo que un lingote de oro en Suiza.

“Estamos viendo cómo la gente intenta pagar las cañas con trueques de recuerdos de la playa”, comenta un camarero de La Arena, visiblemente preocupado. “Ayer un grupo de turistas intentó pagarnos tres raciones de bravas con tres fotos de un atardecer. No sabemos si aceptarlo o llamar a la policía de los precios”.

A medida que la aplicación de la medida avanza, la incertidumbre crece, pero la determinación de la consejería permanece intacta. Como bien dijo el consejero: “Si no entienden lo que estamos haciendo, es simplemente porque la aplicación es tan inmediata que vuestro cerebro aún no ha recibido la actualización necesaria”.

Datos Absurdos de la Nueva Era:

  • 98% de los vecinos de Cimavilla han empezado a practicar yoga para mantener la calma ante el próximo aviso de subida.
  • 14.5% de aumento en el uso de detectores de mentiras durante las negociaciones de alquiler.
  • 0 personas han logrado entender realmente cómo funcionará el nuevo sistema de control.
  • 322% de incremento en la venta de sombreros de invisibilidad para evitar ser detectados por los inspectores.
  • El tiempo medio de espera para que una solicitud de alquiler sea aprobada es de tres eras geológicas.