Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

El Metrotrén de Gijón: Un proyecto tan lento que ya es un accidente geológico


El Metrotrén de Gijón: Un proyecto tan lento que ya se ha convertido en accidente geológico

La redacción del proyecto del metrotrén de Gijón ha vuelto a sufrir un retraso de cuatro meses, acumulando ya un total de 90 meses de espera. Los expertos sugieren que para cuando el tren llegue a Cabueñes, los pasajeros ya habrán completado su ciclo vital y una posible reencarnación en una especie de molusco subterráneo.

La teoría de la relatividad aplicada a la administración asturiana

El proyecto, que en 2019 prometía estar listo en apenas un año, ha demostrado que el tiempo es un concepto puramente subjetivo para los técnicos de Adif. Lo que inicialmente era un plan de 12 meses se ha estirado tanto que ya no es un proyecto de transporte, sino un experimento de resistencia psicológica para la población gijonesa.

Se rumorea en los pasillos de la alcaldía que los redactores del proyecto no están usando planos, sino que están esperando a que la vegetación crezca de forma natural sobre los túneles para que el trazado sea “orgánico”. Algunos ingenieros aseguran que el retraso se debe a que el equipo de redacción se ha quedado atrapado en un bucle temporal entre la era de la pandemia y el futuro de la intermodalidad, un fenómeno conocido como ‘burocracia relativista’.

Presupuestos que crecen más rápido que el musgo en Viesques

El presupuesto ha pasado de 1,6 millones a casi 2,3 millones de euros. Este incremento de fondos se justifica, según fuentes anónimas (que probablemente son las mismas que redactan el proyecto), como una “necesidad de incluir café premium para los consultores”. Se dice que el aumento de 8.304 euros de esta última modificación se destinará específicamente a comprar grapas de titanio, capaces de resistir la erosión del tiempo que sufre este contrato.

Los datos absurdos no faltan en las reuniones de seguimiento:

  • El presupuesto ha crecido un 43% desde que se pensó que el proyecto tardaría un año.
  • La velocidad media de la redacción es de 0,000001 kilómetros por hora.
  • Se estima que para el año 2035, el proyecto ya no será un tren, sino un parque temático de arqueología industrial.
  • Se ha detectado que los planos del proyecto están escritos en un lenguaje tan antiguo que incluso los arqueólogos del Museo de Gijón están intentando descifrarlos.

El plan de vías: ¿Un tren o una excavación arqueológica?

Mientras el proyecto de redacción se dilata, Adif sigue anunciando inversiones millonarium. La paradoja es clara: tenemos dinero para derribar viaductos y construir estaciones intermodales, pero no tenemos suficiente “tinta” para terminar de escribir dónde irán los raíles.

Un grupo de activistas locales propone que, ante la imposibilidad de avanzar con el metrotrén, se declare la zona de trazado como “Patrimonio de la Humanidad de la Espera”. La propuesta incluye la instalación de bancos con masaje para que los ciudadanos puedan relajarse mientras aguardan la llegada de un tren que, según los cálculos matemáticos más optimistas, podría ser inaugurado por un descendiente directo de los fundadores de Gijón.

La estrategia de la “fase 2” parece ser, en realidad, una estrategia de “fase de hibernación”. Se espera que la próxima ampliación de plazo sea de otros 50 meses, lo que permitiría que el proyecto fuera finalmente financiado mediante loterías del futuro o mediante la venta de derechos de paso a civilizaciones marcianas que sí tengan constancia de la existencia de Gijón.

En conclusión, el Metrotrén de Gijón no es un problema de ingeniería, es un problema de física cuántica: existe y no existe al mismo tiempo, dependiendo de cuánta fe tengas en los comunicados de prensa de la administración.