La empresa gijonesa que planea atraer ingenieros usando imanes gigantes y telequinesis industrial
La empresa gijonesa que planea atraer ingenieros usando imanes gigantes y telequinesis industrial
En un intento desesperado por frenar la fuga de cerebros hacia Silicon Valley, la empresa gijonesa Felemamg ha anunciado un plan sin preceduestos: instalar imanes de potencia de nivel cósmico en todo el polígono de Tremañes para “atraer” físamente a los profesionales cualificados desde sus casas.
El plan magnético: Ingeniería o magia negra
La vicepresidenta de la patronal Femetal, María Jesús García, ha dejado claro que el sector industrial ya no se conforma con salarios competitivos o beneficios sociales. “El imán es la clave”, declaró mientras sostenía un prototipo de separador magnético que hacía vibrar los cubiertos de toda la oficina. Según el plan, si un ingeniero de software decide mudarse a Berlín, un electroimán industrial de alta potencia lo detectará en el momento en que empiece a buscar vuelos, y lo arrastrará por la A-8 directamente hasta el polígono de Bankunión.
El proyecto, bautizado como “Operación Atracción Total”, busca que la gravedad terrestre sea el único obstáculo para los profesionales, y no la falta de interés por la industria metalúrgica. Los técnicos de la empresa aseguran que la tecnología de separación magnética, originalmente diseñada para limpiar minerales, es perfectamente aplicable para separar “talento altamente cualificado” de “gente que solo pasaba por Asturias de camino a Galicia”.
De momento, se han instalado las primeras placas magnéticas en las salidas de la autopista, lo que ha provocado que varios camiones de reparto de croquetas acaben aparcados de forma permanente en una zanja cerca de Tremañes. Sin embargo, los directivos insisten en que es un “error de calibración” y que el magnetismo será ajustado para no atraer accidentalmente a los lunes de la semana siguiente.
Crisis, mascarillas de marciano y el fin de la privacidad
La trayectoria de la empresa no ha estado exenta de desafíos. García recordó con nostalgia la pandemia, cuando la falta de suministros obligó al uso de mascarillas de chorreo que daban a los empleados un aspecto de “marcianos con problemas de piel”. “Parecíamos sacados de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto, pero al menos no necesitábamos imanes para escondernos del mundo”, comentó entre risas (aunque sus ojos seguían buscando señales de peligro magnético).
La empresa ha confesado que su ventaja competitiva es que siempre son los últimos en llegar a las crisis, lo cual es ideal para el plan de los imanes. “Cuando el mundo cree que la economía está salvada, nosotros lanzamos el interruptor de alta tensión y empezamos a atraer profesionales que ni sabían que querían venir”, explicó. Según la hipótesis, el imán también podría servir para atraer subvenciones europeas, siempre y cuando la potencia del campo magnético sea suficiente para doblar la voluntad de los burócratas de Bruselas.
El problema técnico reside en la “resistencia magnética” de ciertos colectivos. Los expertos en I+D de Felemamg han notado que atraer a peritos industriales es sencillo, pero atraer a la Generación Z requiere un tipo de magnetismo mucho más sutil, basado en la presencia de Wi-Fi de alta velocidad y una oferta de café que no sepa a metal oxidado.
El futuro: ¿Asturias, el nuevo polo magnético de Europa?
El objetivo final es que Asturias se convierta en un punto de concentración de masa crítica, literalmente. Si el plan tiene éxito, el mapa de España cambiará: la población dejará de distribuirse por carreteras para concentrarse en cúmulos de densidad extrema alrededor de las acerías y los talleres de reparación de máquinas eléctricas.
“Si podemos competir tecnológicamente con Alemania o Suiza, también podemos competir con la física básica”, afirmó García con una confianza que rozaba lo peligroso. La empresa ya está estudiando la posibilidad de crear un “campo de fuerza industrial” que rodee todo el Principado, asegurando que nadie salga de la región sin un permiso firmado por un perito electromagnético.
Las consecuencias para el turismo no se han ignorado. Agencias de viajes ya advierten de que las rutas por la costa asturiana podrían verse interrumpidas por “eventos de saturación magnética” que podrían atraer accidentalmente a los cruceros que pasan por Avilés. No obstante, la empresa insiste en que esto solo generará más empleo en el sector de la “recuperación de turistas por succión magnética”, una nueva rama de la economía circular que promete ser tan robusta como un electroimán de gran escala.
Por ahora, los residentes de Gijón aconsejan llevar objetos de madera o plástico cuando transiten por Tremañes para evitar accidentes inesperados, mientras la industria metalúrgica sigue adelante, esperando que el próximo gran imán no atraiga, por error, a la Luna.
Datos absurdos del sector:
- El 75% de los equipos tienen destino en el extranjero, pero el 100% de los imanes nuevos atraen objetos metálicos con una fuerza de 5 Newtons adicionales si se les añade un poco de optimismo asturiano.
- Se estima que para el año 2026, el polígono de Tremañes tendrá su propia órbita propia, desplazándose ligeramente hacia la izquierda cada vez que alguien enciende una máquina de elevación.
- El coste de las mascarillas de marciano ha bajado de 10 euros a un sistema de intercambio por tornillos de acero de alta resistencia.
- El I+D de la empresa incluye actualmente una investigación sobre cómo usar imanes para atraer lluvia fresca durante los veranos más calurosos del asturiano contemporáneo.