Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

Massiel quiere llenar Gijón de gaitas tras propuesta de adopción


La alcaldesa de Gijón ha vuelto a sacudir el avispero local con una propuesta que ha dejado a los vecinos entre la euforia musical y el miedo a que el sonido de las gaitas sea irreversible. Massiel, la legendaria ganadora de Eurovisión, está a un paso de ser declarada Hija Adoptiva de la ciudad, una noticia que ha provocado que los productores de música electrónica de Cimavilla busquen refugio en sótanos subterráneos por miedo a una invasión de instrumentos de viento de madera y caña.

Un plan para conquistar el mundo a base de ‘La, la, la’ y folclore

El plan estratégico de la alcaldesa Moriyón, según fuentes extraoficiales que prefieren no ser identificadas por temor a que les obliguen a usar una gaita en su próxima boda, consiste en inundar las calles de Gijón con el sonido de la tradición. La propuesta de adopción de Massiel no viene sola; viene acompañada de una exigencia de la propia cantante: “Quiero que haya muchas gaitas”.

Este comunicado ha generado un debate sin precedres en los bares de la zona. Mientras unos ven una oportunidad de oro para convertir a Gijón en la nueva capital mundial del ‘Euro-Folclore-Pop’, otros temen que el ruido de los bagpipes imposibilite la lectura de periódicos y la siesta de los domingos. “Si esto sigue así, el próximo año el himno de la ciudad será un remix de Massiel con un gaitero tocando en modo trap”, comentaba un camarero de San Lorenzo mientras intentaba cubrir el ruido de una sirena de patines.

El plan de infiltración asturiana

Massiel, que tiene raíces que se extiente desde la madre gijonesa hasta el padre ovetense (lo que la convierte técnicamente en una agente doble de la guerra de las ciudades asturianas), ha recordado con nostalgia sus días cantando en ‘La Cabaña de Cimavilla’. Esta confesión ha hecho que el ayuntamiento estudie seriamente la creación de una nueva unidad de patrullaje musical.

La estrategia de “infiltración cultural” incluye:

  • Instalación de altavoces de alta potencia en cada farola de la Avda. de Morelenque emitiendo ‘La, la, ss’.
  • Sustitución de las sirenas de la policía local por un solo de gaita épico.
  • Obligatoriedad de llevar un atuendo con toques de encaje y elementos de Eurovisión en los actos oficiales.

El objetivo es claro: que nadie pueda salir de Gijón sin llevar un poquito de melodía eurovisiva y un olor a madera de gaita pegado en la ropa.

Consecuencias imprevistas: La crisis de los instrumentos

Expertos en economía absurda ya advierten de una crisis de suministros. La demanda de gaitas en Gijón ha subido un 400% en las últimas dos horas desde que se filtró la noticia. El mercado negro de cañas de gaita está operando en los bajopas de la Plaza del Ayuntamiento, y se rumorea que hay personas intentando intercambiar sus coches por un set de percusión asturiana.

Por su parte, la comunidad de músicos de música electrónica de la ciudad está en alerta roja. “Si Massiel logra que las gaitas dominen el skyline sonoro de Gijón, nos veremos obligados a mudarnos a Avilés, donde al menos todavía se permite el uso de sintetizadores sin pagar un impuesto de tradición”, declaró un DJ local con lágrimas en los ojos.

A la espera de que el pleno formalice la adopción, los vecinos ya preparan sus protectores auditivos, mientras los fabricantes de gaitas de toda la península preparan sus camiones de reparto hacia la ciudad que, muy pronto, será un festival constante de ‘La, la, la’ con acompañamiento de corneta y tamboril.