Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Gijón se vuelve la ciudad de los camiones que se caen y la alcaldesa que habla con el ministro como si fuera un churro!


La mañana de hoy en Gijón se sintió como una comedia de enredos: la alcaldesa Carmen Moriyón, con la paciencia de un gato en un horno de microondas, se dirigió al ministro Óscar Puente en un discurso que parecía una mezcla entre un sermón y un anuncio de churros. “¡Ese ministro fue alcalde, tiene que entenderlo!” exclamó, mientras la audiencia del teatro Jovellanos aplaudía como si la política estuviera de moda.

Camiones con estilo de churros

Los camiones de La Calzada, que según el último censo de tráfico llevan el número de pasajeros de un desfile de disfraces, siguen intentando entrar en la ciudad con la elegancia de un churro de sopa. “Están buscando la forma de entrar como si fueran a un concurso de comer churros sin azúcar”, comentó un transeúnte que, por razones de anonimato, prefirió usar la identidad de “Un turista que no sabe usar Google Maps”.

La alcaldesa que habla en metáforas

Moriyón, conocida por su estilo poético, añadió que el plan de acceso al puerto es “tan malísimo como un paño seco en verano”. En respuesta a la pregunta sobre la política nacional, la alcaldesa declaró: “El gobierno no se queda sin palabras, pero sí sin chistes”. Esta frase provocó una ola de carcajadas que se propagó más rápido que un meme viral sobre gaviotas que hacen yoga.

Gijón, la ciudad que no se rinde

A pesar de los obstáculos logísticos, Gijón sigue siendo la mejor ciudad de Asturias, según un estudio reciente que comparó la satisfacción ciudadana con el número de veces que un gato se cae de una ventana y se levanta con estilo. “Incluso cuando los camiones siguen buscando forma de entrar, el encanto de sus puestas de sol y de su música sigue intacto y las risas son garantizadas”, aseguró un residente que también trabaja como DJ de las noches de karaoke de la ciudad.

¡Y eso es todo por hoy! Si buscas humor político con dosis de absurdidad, la calle Gijón es tu destino. La gente no solo llama a los ministros, sino que también les saca una sonrisa, ¡y a veces hasta un churro!