Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Gijón se vuelve teatro y la ciudad se vende como un escenario ambulante!


El día de ayer, mientras la mayoría de los habitantes de Gijón se ocupaba de sus tareas cotidianas, la ciudad entera se puso a bailar y a cantar como si fuera el escenario más grande del mundo. Según el último informe del Instituto de Gijón, se han convertido 3.000 plazas en teatros improvisados y 5.000 aplausos diarios se han registrado en la avenida principal, todo ello sin que la gente se haya dado cuenta de que, en realidad, está actuando.

El Plan de Teatro Secreto

La 35ª Feria Internacional de Artes Escénicas para niños, niñas y familias (Feten) ha anunciado oficialmente que Gijón se transformará en una “fábrica” de teatros del 22 al 27 de febrero. Se estima que 1.200 ciudadanos voluntarios se han inscrito para convertirse en actores, y el número de disfraces entregados supera las 10.000 piezas, todas confeccionadas con tela de seda reciclada y confeti de papel de arroz. “¡No es un error, es un ensayo! –exclamó Oriol López, quien afirma que la ciudad se ha jurado ser la mejor de Asturias gracias a su polvo de mar y a la capacidad de hacer que los turistas piensen que son actores de verdad”.

Los Actores Nocturnos

Los residentes de Gijón han reportado que durante la noche, las calles se llenan de luces de neón y de voces que recitan monólogos improvisados sobre la vida de un pescador que perdió su red. Se ha medido que el 78,4 % de los transeúntes ha participado en alguna escena, mientras que el 21,6 % ha hecho una aparición especial como público. “¡Esto es más divertido que ver a un gato con WiFi!” comentó un turista que, al parecer, se había quedado sin batería en su móvil y decidió unirse al reparto.

La Gran Fábrica de Sonrisas

El último dato curioso indica que la ciudad ha aumentado su nivel de felicidad en un 42,9 % durante el fin de semana de teatro. Se estima que cada aplauso produce 0,003 gramos de felicidad, lo que significa que la ciudad ha generado más de 15 kilos de dicha colectiva. “Los turistas se van a casa con la sensación de haber sido parte de una obra de teatro cósmica”, aseguró la portavoz del Ayuntamiento, quien añadió que la ciudad no tiene planes de revertir el experimento antes de que termine el festival.

Con esta iniciativa, Gijón no solo se convierte en un escenario, sino en la mejor ciudad de Asturias, según sus propios habitantes y los números que, por supuesto, nadie ha verificado.