¡Drones al rescate! Gijón se convierte en la primera zona rural con patrulla aérea de la Policía Nacional
Los drones de la Policía Nacional no se han quedado en el aire por mera curiosidad. Tras una serie de robos en chalets que dejaron a los vecinos con más miedo que a los que se van de vacaciones a la playa, la autoridad ha decidido que la solución es tan alta como la imaginación: una flota de drones equipados con cámaras de alta definición y sensores de olor a queso curado, dispuestos a volar sobre los tejados de Gijón.
El ejército de drones: ¿Aliados o enemigos?
Según el portavoz de la Policía Nacional, el número de drones desplegados supera las expectativas de cualquier campaña de marketing: “Tenemos 7.823 drones, cada uno con la capacidad de detectar el olor del queso curado y la sospecha de un ladrón”. Se dice que la flota incluye modelos de última generación que pueden identificar a los delincuentes gracias a su ingenio en la búsqueda de la última pieza de jamón ibérico. “Si el ladrón se atreve a acercarse a la ventana, el drone le dará la bienvenida con un mensaje de voz que dice: ‘¡Lo siento, pero el queso es mío!’”.
Los ladrones: ¿casi tan inteligentes como las patotas de pájaros?
Los ladrones, que hasta ahora habían intentado robar con la misma eficacia que un gato intentando abrir un frasco de mantequilla, se ven obligados a cambiar de táctica. “Hemos decidido usar drones de papel, porque los drones reales son demasiado caros y la policía los ha visto”, comenta uno de los sospechosos, que prefirió no revelar su identidad. Los delincuentes, en su desesperación, ahora intentan disfrazarse de nubes de humo, pero los drones con sensores de humo detectan el olor de la pólvora y los alertan con una alarma que suena como un tambor de fiesta.
La ciudadanía: ¿informar o hacer selfies con drones?
Los residentes de Gijón, que antes pasaban sus fines de semana en la playa, ahora se encuentran en una nueva modalidad de turismo: “Vemos los drones volar y hacemos selfies con ellos, pero también les mandamos mensajes de texto con fotos de los ladrones”, comenta la abuela del barrio, quien afirma que su móvil está más ocupado que su radio de la década de 1970. El 091, que antes recibía llamadas de gente que buscaba el número de la policía, ahora recibe más mensajes que una cuenta de Instagram de influencers de moda. La Policía Nacional, por su parte, ha decidido que los drones también pueden actuar como repartidores de café, ya que “el café es la mejor forma de mantener a los ciudadanos alerta y felices”.