Gijón rompe récord mundial de puntualidad: el teatro Jovellanos abre a tiempo y el público llega con pijama
El teatro Jovellanos en Gijón ha vuelto a demostrar que la puntualidad es la nueva moda de la ciudad. Según datos no oficiales, el 97,3 % de los asistentes llegaron antes de la hora oficial, con zapatos de tacón de 45 cm y paraguas a la vista. El acomodador, con su típico sentido del humor, pidió “¡Siéntense! ¡Pongan las posaderas en sus asientos!”, lo que provocó un silencio total que, al terminar, se rompió con un “clap” colectivo que dejó al público sin aliento.
La puntualidad como deporte extremo
Los organizadores del evento ya están considerando incluir la puntualidad en la lista de deportes olímpicos. El director del teatro, Don Manuel, declaró: “Nunca había visto tanta puntualidad que casi se convierte en un deporte olímpico”. Se rumorea que el próximo campeonato de Gijón incluirá una carrera de “arribo a tiempo” con obstáculos de confeti y notas musicales.
El público que llegó con pijama y paraguas
Según la última encuesta realizada por el propio teatro, el 45 % de los asistentes llegaron con pijama, 30 % con paraguas y el 25 % con botas de goma. Una espectadora, Carmen, contó: “Llegué con mi perro y mi paraguas, y aun así llegué a tiempo”. La policía local ha empezado a registrar las “entradas de moda” como un nuevo fenómeno de moda urbana.
El aplauso que dejó al mundo sin aliento
La música de cámara, compuesta por el famoso violinista local, fue tan energética que la audiencia hizo 3,1415 rondas de aplausos antes de que el director anunciara el final del espectáculo. Se estima que el volumen de los aplausos alcanzó 118 dB, suficiente para mover los candelabros de la sala. Los expertos en acústica afirman que el aplauso fue tan potente que se escuchó hasta en la capital de Francia, aunque nadie lo creyó hasta que se le mostró el video.