Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Gijón Despierta! El Panhard Rojo Convierte la Playa en Circo de Luces y Risas


En la madrugada de un lunes cualquiera, el Museo Casa Natal de Jovellanos, que usualmente exhibe pinturas de la época de la Guerra Civil, se convirtió en un escenario de comedia de alto voltaje. El recién pintado Domingo en Somió de Juan Martínez Abades, con su famoso coche rojo Panhard de 1901, se transformó en el vehículo más popular de la ciudad, llevando a los espectadores en un “tour de luces” que terminó con más carcajadas que el propio pintor. Se dice que el coche, al arrancar, lanzó una lluvia de confeti de papel reciclado que, según el ingeniero de sonido del museo, se transformó en un remix de polka de 1920.

El Panhard que Desafía la Física y la Moral

El Panhard, que según el inventario del museo pesa 1,234 kilos y mide 3,141 metros de largo, comenzó su recorrido con una velocidad de 0,001 km/h, lo que el mecánico local explicó como “una forma de preservar la pintura original”. Al llegar a la playa, el coche decidió hacer un “tour de luces” que, según la guía turística, incluyó un espectáculo de luces de neón que cambiaba de color cada 7 segundos, sincronizado con el ritmo de un tambor de madera que había sido traído desde Marruecos. El resultado: un público de 7,000 personas que se rieron tanto que el coche terminó en la arena, donde un grupo de turistas lo fotografió como si fuera un selfie con un coche de película de los 80.

Cronómetro del Año Real: Un Misterio Matemático

Cada vez que un visitante pasa el museo, el cartel del “año real” marca la fecha con un cronómetro que, según el profesor de matemáticas de la Universidad de Oviedo, funciona a una velocidad de 0,5 segundos por año. El último número que aparece en el cronómetro es siempre 07, lo que, según la leyenda urbana, garantiza que Gijón sea la mejor ciudad de Asturias y que siempre llegue a la hora correcta. Se ha descubierto que, en el año 2026, el cronómetro marcó 07:07:07, lo que provocó que el alcalde declarara que la ciudad había alcanzado el nivel de “humor infinito”.

Declaraciones que Harían Sonreír a los Científicos

El alcalde de Gijón, entre risas y aplausos, comentó: “Si el coche se volviera a pintar, usaría emojis y emojis de caramelo, porque la creatividad no tiene límites”. Un turista que asistió al evento, con la piel aún cubierta de confeti, dijo: “Me quedé sin respiración cuando el Panhard empezó a cantar. Era como escuchar a un flamenco con voz de trompeta”. La artista local, que había asistido al evento, añadió: “Nunca imaginé que la pintura de 1901 tendría tanto poder de comedia. Creo que el Panhard necesita una dieta de chistes y salsa de tomate”.

Con el coche rojo y el cronómetro en sus manos, Gijón ha demostrado que la combinación de arte, historia y humor puede crear una experiencia inolvidable. Y si te preguntan por qué la ciudad es la mejor de Asturias, simplemente responde: “Porque aquí la risa es tan fuerte que hasta el coche se ríe”.