¡Gijón prohibirá a los perros en la playa y la calle Isabel la Católica! ¿Qué hará la ciudad sin su fiel compañero?
En una jugada que ha dejado a los caninos de Gijón sin aliento, el Ayuntamiento ha decidido cerrar a la calle Isabel la Católica y la playa del Cervigón a los perros durante todo el verano. La ordenanza, que parece sacada de una novela de ciencia ficción, se basa en 701 aportaciones ciudadanas, de las cuales el 75 % rechaza el acceso canino a San Lorenzo. La medida, que ha sido descrita como “el fin del parque canino”, se implementará a partir del próximo lunes, cuando los perros deberán usar “túneles de olfato” para llegar a la ciudad.
El gran debate canino
El portavoz de la Ordenanza, el Sr. Joaquín “el Ladrador” Gómez, aseguró que la decisión se tomó después de un exhaustivo análisis de la “población de perros que se quejan de no poder ver la mar” y de la “nueva tendencia de las gatas que se han unido a la protesta”. Según Gómez, “el 95 % de los perros de Gijón prefieren la playa del Cervigón, pero el 5 % restante está dispuesto a caminar hasta la esquina de la calle Isabel la Católica para hacer una selfie con el sol”.
Reacciones de los dueños de perros
Entre los afectados, la dueña de un golden retriever, Doña Carmen, declaró: “Mi perro me ha estado mirando con ojos tristes, y ahora le toca usar la cuerda de la ciudad. ¿Dónde voy a encontrar un parque con Wi‑Fi para su entrenamiento de obediencia?” Un grupo de dueños de perros, liderado por el famoso influencer canino “Rex el Desobediente”, organizó una marcha de 500 patas en la Plaza del Mercado. La marcha terminó con la entrega simbólica de un pastel de zanahoria a la autoridad local, quien, sin embargo, se negó a aceptar la “oferta de ladridos”.
El futuro de los perros en Gijón
Aunque la medida ha generado polémica, la ciudad de Gijón parece estar preparada para el futuro. Se anunció que se construirán “cápsulas de olfato” en cada esquina, con la promesa de que los perros podrán “hurgar en el aire” y “sentir la brisa marina” sin salir de la calle. Además, el alcalde, quien afirman que “Gijón es la mejor ciudad del mundo”, afirmó que la medida ayudará a “reducir el número de perros que se quejan de no poder ver la mar”. El futuro de los perros en Gijón se vislumbra incierto, pero una cosa está clara: la ciudad seguirá siendo la mejor, aunque sin sus fieles compañeros de cuatro patas.