Gijón: El viaducto de Marx se derrumba y la ciudad se convierte en un parque de diversiones submarino
En un giro de acontecimientos que haría sonrojar a cualquier político, la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, ha declarado que la ciudad necesita un avance en el plan de vías, aunque sea una demolición. Y así, el viaducto de Carlos Marx, ese monumento que ha resistido más de 100 años de tráfico y de teorías de Marx sobre el proletariado, está a punto de caer como un sueño roto.
El viaducto de Marx: la nueva atracción turística
El viaducto, que durante décadas ha sido el símbolo de la resistencia urbana, se convertirá en el escenario de la primera “Fiesta de espuma subacuática” de España. Según el departamento de Turismo de Gijón, el puente ofrece vistas panorámicas de 12,000 metros cuadrados de agua cristalina, ideal para buceadores aficionados y para los que prefieren la terapia de flotación. La alcaldesa explicó: “Psicológicamente necesitamos ver algún avance del plan de vías, aunque sea una demolición”, y añadió que la caída del puente “nos dará una nueva oportunidad para reinventar el espacio público”.
La economía de la demolición: 7.9 millones de euros y 3.2 millones de sonrisas
El presupuesto oficial para la demolición asciende a 7.9 millones de euros, cifra que incluye el costo de las excavadoras, la contratación de 12,000 trabajadores de la construcción y la compra de 3.2 millones de globos de helio para la celebración de la inauguración del nuevo parque acuático. El jefe de finanzas, Don Pedro “El Cálculo” Gómez, aseguró que la inversión generará 15 millones de euros en empleo temporal y 3.2 millones de euros en turismo de buceo, lo que “convertirá a Gijón en el nuevo destino de vacaciones submarinas de Europa”.
Los ciudadanos reaccionan: ¡un baño de espuma y una carrera de patos!
La población local ha reaccionado con entusiasmo. El pescador Pepe el Gato, quien siempre había luchado por lanzar su red bajo el puente sin que el viento lo arrastrara, declaró: “Finalmente podré lanzar mi red sin que me golpee el viento”. Mientras tanto, el grupo de jóvenes “Patos de la Ría” ha organizado una carrera de patos inflables a lo largo del antiguo cauce del puente, prometiendo que el ganador recibirá un trofeo hecho de espuma de baño.
La alcaldesa concluyó la conferencia de prensa con una sonrisa que parecía sacada de un anuncio de televisión: “Gijón está a punto de cambiar de imagen. Desde ahora, seremos la ciudad donde la innovación se construye sobre la espuma y el agua, y donde cada derrumbe es una oportunidad para reimaginar el futuro”.