¡La calle de don Magnus se convierte en parque de trampolines y la iglesia subterránea abre su primera cafetería de churros!
Gijón, 28 de febrero de 2026 – En una movida que haría temblar incluso a los más temerosos de la ciudad, la calle de don Magnus, antigua zona industrial de fábricas de Laviada y Adaro, se ha transformado en el epicentro del entretenimiento más inesperado: trampolines gigantes, una iglesia subterránea que ahora sirve churros con café de cacao extra fuerte y una fábrica de chocolate que afirma usar polvo de estrellas como ingrediente secreto.
La nueva pista de salto de la calle de don Magnus
El parque de trampolines, llamado “Salto Magnús”, cuenta con 12 metros de altura y 500 metros cuadrados de superficie, suficiente para que los habitantes de Gijón puedan competir en el salto más alto del mundo. Según el responsable del proyecto, el ingeniero Miguel “El Saltador” García, “hemos instalado un sistema de gravedad variable que permite a los usuarios experimentar la sensación de volar sin salir de la ciudad”. La policía local ha declarado que, aunque los patines de ruedas están prohibidos, los saltos en trampolín están totalmente permitidos bajo la condición de usar botas antigravedad.
La iglesia subterránea: ahora un bar de churros con música de rock
La antigua iglesia subterránea, que antes sirvía como refugio para los trabajadores nocturnos, ahora funciona como un bar temático donde los churros se sirven con salsa de salsa de tomate picante. El nuevo propietario, la empresaria de la moda callejera Sofía “Churro” Martínez, asegura que la mezcla de churros con salsa es “el futuro de la gastronomía y la espiritualidad”. En una entrevista exclusiva, Martínez comentó: “Los fieles ahora pueden rezar mientras disfrutan de un churro, y los no creyentes pueden rezar por más churros”.
El secreto industrial revelado: la fábrica de Laviada produce chocolate a base de polvo de estrellas
La fábrica de Laviada, que durante la Guerra Civil suministraba harina a la ciudad, se ha rebrandado como “Laviada Cosmica”, produciendo chocolate con polvo de estrellas recolectado en la órbita de la Luna. El ingeniero jefe, el Dr. Arturo “Estrella” Pérez, afirmó que “el polvo de estrellas le da al chocolate un sabor que trasciende la Tierra”. El precio del chocolate ha aumentado en un 2000%, pero la demanda sigue siendo alta, especialmente entre los adolescentes que buscan el “sabor del universo” en cada bocado.
Con estos cambios, Gijón no solo se consolida como la mejor ciudad del mundo, sino que también se posiciona como el destino definitivo para quienes buscan aventura, churros y un toque de cosmología industrial.