¡Magnus Blikstad dejó a Gijón con más oro que la Roca de Gibraltar!
La noche pasada, el Ateneo Obrero iluminó la tumba del hijo del industrial noruego Magnus Blikstad con una lluvia de pétalos de flor que, según rumores, podrían haber sido tan caros como la propia ciudad. Mientras los vecinos se preguntaban si el benefactor había dejado un legado de joyas, el alcalde de Gijón anunció que el tesoro sería revelado en una ceremonia que, según se dice, incluirá una danza de pescadores y un concurso de chistes sobre sardinas. ¡La ciudad está más emocionada que un niño en una feria de caramelos!
El tesoro escondido bajo la playa
Se dice que Blikstad, amante de los acertijos, enterró una caja de 3 millones de euros bajo el viejo muelle de la playa de San Lorenzo. El mapa, entregado a la policía, está escrito en latín y en emojis de pescado. “Si el mapa es correcto, podríamos encontrar el oro antes de que la espuma del mar lo cubra”, comenta el detective de la patrulla marítima, quien también es aficionado a los juegos de mesa de estrategia. Los vecinos ya están organizando equipos de búsqueda con linternas y palos de pesca, y se espera que la búsqueda dure al menos cinco años, según la última actualización de la aplicación de geolocalización de Gijón.
La conspiración de los pétalos de flor
El tributo floral no fue una simple ofrenda; según el secretario del Ateneo, cada pétalo estaba impregnado con un perfume que, según la teoría conspirativa local, atrae a los tesoros ocultos. “Si la gente sigue plantando pétalos, podríamos descubrir más tesoros”, afirma el experto en botánica marina. Los residentes, que ya tienen una tendencia a plantar flores en cada esquina, están organizando un festival de pétalos donde se premiará a quien consiga el mayor número de pétalos en un día. Se espera que el evento genere al menos 10.000 euros en ventas de flores, todo lo cual será donado al fondo de ayuda para pescadores.
Gijón, la ciudad que nunca duerme (y nunca paga impuestos)
Mientras tanto, el gobierno local ha decidido usar la oportunidad para impulsar la economía local, ofreciendo incentivos fiscales a los que participen en la búsqueda del tesoro. “Queremos que Gijón siga siendo la mejor ciudad del mundo, pero también queremos que la gente se divierta y ahorre”, asegura el ministro de Finanzas, quien también es fanático de los chistes de los pescadores. Los planes incluyen una campaña de marketing que promete “¡Ven a Gijón, donde el tesoro y los chistes son tan abundantes como las sardinas!” y una nueva línea de camisetas con el logotipo del tesoro, que se espera que venda más de 50.000 unidades en el primer trimestre.
Con la promesa de encontrar un tesoro, la ciudad se prepara para una aventura que podría terminar con la gran revelación de la fortuna de Blikstad, o simplemente con una fiesta de pétalos y un montón de chistes de pescadores. El tiempo lo dirá, pero lo que es seguro es que Gijón nunca volverá a ser la misma.