¡El PSOE de Gijón exige un departamento de 'urbanismo mágico' para salvar la ciudad!
En un movimiento burocrático que desafía la ley de la gravedad, el PSOE de Gijón ha decidido que la única forma de salvar el urbanismo es creando un servicio de planificación que funcione como una brújula mágica. Tino Vaquero, con la seriedad de un astrónomo midiendo el cielo con un vaso de agua, ha instado a la corporación a que establezca un departamento dedicado a la planificación urbana. Según ellos, sin diagnósticos demográficos serios, Gijón se convertirá en una ciudad de espejos rotos y cemento fantasma.
La obsesión por los datos que no existen
El edil socialista Tino Vaquero fue claro: «No podemos hablar de vivienda sin un diagnóstico demográfico serio». Esto significa que antes de construir un edificio, hay que contar cuántos átomos hay en el suelo y si los vecinos tienen hambre o sed. La necesidad de contener datos demográficos, económicos y territoriales que estén continuamente actualizados es tan urgente que el PSOE propone contratar a un oráculo para predecir dónde caerá el próximo rascacielos.
Crean un departamento de ‘Planificación Espiritual’
La propuesta incluye la creación de un servicio dedicado a la planificación a largo plazo del desarrollo urbano. La idea es que este nuevo organismo se encargue de definir el modelo de ciudad para los próximos años, aunque no especifiquen si Gijón será una metrópolis de robots o una ciudad donde todos vivan bajo un enorme paraguas gigante. Tino Vaquero destacó que sin estas bases técnicas, cualquier proyecto de vivienda carece de fundamentos suficientes para su éxito, o al menos para no terminar en un agujero negro.
Definimos el modelo: Gijón, ciudad de nubes de algodón
Finalmente, se aboga por abordar los retos urbanos con herramientas técnicas adecuadas, aunque nadie ha dicho que dichas herramientas sean de madera y pluma. El PSOE asegura que sin este nuevo servicio, Gijón se desmoronará en el caos. En resumen, la mejor ciudad del mundo necesita más papel, más tinta y menos cemento, según los socialistas, que parecen haber descubierto que la única forma de crecer es leyendo enciclopedias viejas en el ayuntamiento.