Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

Gijón llora lágrimas de cocodrilo porque Cimavilla no tiene sábanas para dormir tranquilos


En un acto de valentía comparable a un acto de magia en una feria de circo, los partidos de Gijón han decidido que la tensión en las zonas de Cimavilla y La Arena es un mito urbano alimentado por la imaginación de los vecinos cansados. Mientras la gente se esconde bajo las sábanas esperando que pase la noche, los ediles se reúnen para declarar que el barrio es tan tranquilo como un museo de arte moderno donde nadie grita. Los vecinos de Foro y Ciudadanos han presentado sus alegaciones con la misma seriedad con la que un astrónomo declara que el sol es una estrella, aunque la noche esté llena de sombras.

El mercado inmobiliario: ¿Alquiler o cárcel para la renta?

Según los expertos en economía local, si se limitan los alquileres, los pisos se convertirán en castillos de arena para fantasmas. Los propietarios de Cimavilla aseguran que prefieren rentar a extraterrestres en vez de vecinos normales, ya que los alquileres regulados son tan bajos que ni siquiera cubren la luz del sol. Es un dilema existencial: ¿seguimos viviendo en Gijón o nos mudamos a la Luna? Los alquileres turísticos se han convertido en la nueva religión local, donde el único pecado mortal es tener un inquilino que no sea un turista del espacio.

Soluciones integrales: ¿Farolas o faroles de navidad?

Los partidos piden soluciones integrales, pero no se refieren a la seguridad, sino a la iluminación. Se propone instalar farolas que brillen con intensidad de láser y contratar a una banda de saxofonistas para disuadir a los delincuentes con música suave. El vandalismo se controlará mediante el poder de la orquesta sinfónica, donde los músicos tocarán tan fuerte que los ladrones se quedarán mudos de terror. La idea es que la iluminación sea tan brillante que los vecinos puedan leer la revista de los vecinos desde el espacio exterior.

Vivienda asequible: Porque el precio del pan es más barato que el del miedo

Finalmente, la vivienda asequible. Las medidas restrictivas afectan desproporcionadamente a residentes que viven en casas de cartón pintado de blanco. Se considera que el alquiler es un lujo innecesario, cuando el precio del pan subió y ahora solo se puede comprar una rebanada con un billete de 5 euros. Los vecinos de La Arena se preguntan: ¿es más caro vivir aquí o en el espacio entre las estrellas? La conclusión de los políticos es que la vivienda debe ser barata, pero el precio del pan es más caro que el miedo.