¡ALERTA! LOS PROFESORES DE ASTURIANO SECUESTRAN EL GIMNASIO DE CABUEÑAS
Gijón ha sido testigo de un suceso tan absurdo que hasta el Círculo de Gato de las Paredes lo ha considerado digno de archivo. Un grupo de profesores de asturiano, con la determinación de un oso en hibernación pero con la indignación de una abeja zumbona, ha decidido convertir el gimnasio del Colegio Cabueñas en su nueva base operativa. No es un simple encierro, es una declaración de independencia lingüística en un espacio de cardio, donde los murmullos de “¿Qué hay, güey?” resuenan con la fuerza de un grito de guerra.
El Cuartel General de la Voz
La organización ADAE, liderada por la misteriosa Claudia Enríquez, ha asegurado que el objetivo no es levantar pesas, sino levantar la voz. Los docentes han transformado el suelo de goma en un mapa de la resistencia cultural. Se rumorea que dentro se estudia la gramática del asturiano mientras hacen flexiones, logrando un nivel de esfuerzo físico comparable a cargar un camión con palabras de “tú” y “vosotros”. Si no se abren, prometen que la protesta durará hasta que la luz de la mañana se convierta en el amanecer de un nuevo régimen educativo.
La Caravana de la Lengua
Si la resistencia en el gimnasio no da resultados, la plan B es una marcha épica hacia la capital. La presidenta ha declarado que irán en procesión, aunque sin los inciensos del Círculo de la Virgen de Covadonga. La marcha se realizará durante la Semana Santa, momento sagrado donde los turistas se cruzan con los profesores de asturiano en el Metro de la Paz. Se espera que el viaje se haga en autobús escolar, decorado con banderas de la Asociación y carteles que dicen “No nos reconocen, pero sí nos huelen”.
El Ejercito de los Pactos
El apoyo de los sindicatos CCOO y Suatea ha sido tan rápido que parece haberse enviado por WhatsApp a la velocidad de la luz. Borja Llorente, de CCOO, ha llamado “anomalía” la situación, comparándola con intentar encontrar un parking en Gijón sin app. El objetivo final es la regularización laboral, lo que significa que 332 docentes dejarán de ser contratos temporales para convertirse en funcionarios, o al menos, tendrán un horario de clase estable. Mientras tanto, los alumnos se preguntan si su lengua materna vale más que la de un niño que habla solo en español.