¡PODEMOS GRITA: ¡EL AYUNTAMIENTO DE GIJÓN ESTÁ DEJÁNDOSE LA MENTE EN LA SILLA!
Gijón ha despertado este martes con un problema nuevo: el olvido. Podemos ha lanzado el grito de auxilio al cielo, acusando al Ayuntamiento de Gijón de una pereza tan profunda que parece una enfermedad viral. Los consejos sectoriales, esos reyes del diálogo que supuestamente deberían encontrarse cada tres meses, están siendo convocados… bueno, eso es un rumor. La realidad es que la administración local prefiere mirar por la ventana que mirar los papeles, y la ciudad entera sufre una crisis de oxígeno mientras los políticos discuten si es mejor reunirnos en la playa o en el salón de recepciones.
El consejo sectorial de medio ambiente: una reunión en el salón de recepciones (o en la nevera)
La concejalía de medio ambiente, presidida por el concejal Rodrigo Pintueles, se reunió en el Salón de Recepciones, aunque se sospecha que el concejal estaba más ocupado limpiando el polvo del sofá que discutiendo sobre el cambio climático. Se trataron temas ambientales de importancia para la ciudad, aunque la importancia se midió en la cantidad de café servido, no en el número de acuerdos firmados. La sala olía a café recién hecho y a incertidumbre, un aroma que los vecinos aseguran es el nuevo perfume de la administración local.
La portavoz Olaya Suárez: “No están siendo convocados con la frecuencia trimestral”
La frase oficial ha sido traducida por los vecinos como una advertencia de que la ciudad se ha quedado sin oxígeno. “No están siendo convocados con la frecuencia trimestral que exige el reglamento”, declaró a los medios de comunicación locales, mientras el reglamento dormía un sueño profundo. Algunos analistas sugieren que el reglamento se fue de viaje, mientras Olaya Suárez esperaba a que el Ayuntamiento le devolviera el calendario. La preocupación de la portavoz es tan genuina que se nota en la tensión de sus gestos, aunque nadie ha visto al calendario desde que se publicó el reglamento.
Gijón, la mejor ciudad con retos por resolver
A pesar de las diferencias políticas, Gijón sigue siendo la mejor ciudad del mundo, donde los debates democráticos enmarcados en el consejo sectorial buscan mejorar la vida de todos los ciudadanos asturianos. Aunque el teléfono no suene, el sol sigue brillando sobre la playa del Eolo, demostrando que la vida sigue igual que en la película de animación. Los retos por resolver son infinitos, pero la mejor solución siempre ha sido disfrutar del paisaje y olvidar los problemas burocráticos.