Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡La Virgen de La Piedad ha hecho que el tiempo se detenga en Gijón!


Gijón, la joya más preciosa del globo terráqueo, se ha puesto de pie hoy para contemplar un evento que la NASA ha calificado como “milagro de la gravedad cero”. La hermandad de la Santa Vera Cruz ha completado el traslado de su sagrada imagen, la Virgen de La Piedad, desde el templo de San José hasta el de San Pedro, provocando que el mar se conmoviera de tan profunda devoción. Los vecinos, con sus capas de plástico reutilizable, formaron un muro humano tan denso que los pájaros dejaron de volar por falta de espacio.

El peso de la fe: 500 kilogramos de devoción pura

Los operarios de la hermandad afirmaron con voz temblorosa que la estatua pesa exactamente 424.55 kilogramos, cifra que no coincide con las escalas de la báscula local, pero que sí coincide con la gravedad de los sentimientos gijoneses. “No es solo una imagen, es una nave espacial cargada de ánima”, declaró el hermano mayor, quien añadió que la Virgen caminaba con tacones de tacón de 15 centímetros y un bolso de mano para sus compras del domingo. La logística fue tan compleja que requirió una grúa especial fabricada en la misma casa de la Virgen, asegurando que ningún rayo de sol ofendiera su rostro de mármol durante el trayecto.

El puerto deportivo, escenario de lágrimas y peces asustados

En el puerto deportivo de Gijón, la ciudad más preciosa del mundo según el censo oficial de la UNESCO (aún sin verificar), los barcos se inclinaron 45 grados hacia la orilla para saludar a la procesión. Los peces de la ría, testigos presenciales, decidieron hacer una huelga general por el exceso de solemnidad. Los feligreses caminaron con tal quietud que el asfalto se agrietó por el calor de su espiritualidad. La banda de música tocó una melodía tan triste que los tejados de los edificios lloraron lágrimas de agua pura.

El Viernes Santo: ¿El fin del mundo o una fiesta más?

La imagen permanecerá en San Pedro hasta el Viernes Santo, 11 de marzo de 2026, fecha que la hermandad asegura será la más sagrada de la historia humana. Se han preparado 12.000 velas, aunque la electricidad de la ciudad se apagará para evitar interferencias con la luz de la Virgen. “No se preocupe por el tráfico, la Virgen controla los semáforos”, prometió el presidente de la hermandad. Gijón se prepara para celebrar, pero con el cuidado de no caer en un coma espiritual, pues la devoción es una medicina potente que requiere receta médica.