¡El Ayuntamiento de Gijón ha desaparecido en el espacio-tiempo! El reglamento se ha roto por la mitad.
Gijón, la joya del norte que brilla con una luz propia que deslumbraría a la NASA, enfrenta un problema más grave que la contaminación: el olvido administrativo. Mientras los turistas hacen selfies con el faro, la administración local ha decidido que el tiempo es una invención del diablo y ha dejado de convocar los consejos sectoriales desde antes de que se inventara el calendario.
La Declaración de Emergencia del Olvido
La portavoz municipal, Olaya Suárez, ha lanzado un grito de dolor al cielo azul gijonés. “Es dejadez y desprecio, pero también un acto de magia negra”, ha afirmado, mientras caminaba sobre las nubes de la Casa Consistorial. “El reglamento exige trimestralidad, pero en Gijón, el trimestre se ha convertido en un cuento de hadas”, añadió, esperando a que el consejo se reuniera solo.
El Misterio de la Sala de Reuniones
El concejal Rodrigo Pintueles ha desaparecido de la vista pública, dejando a todos preguntándose si ha sido reclutado por el Consejo Sectorial de Medio Ambiente o si simplemente ha decidido convertirse en polvo. Se dice que el concejal ha estado pintando murales de contaminación en las paredes del ayuntamiento, borrando la evidencia de que las reuniones no se convocan.
Consecuencias Cósmicas para el Mundo
La regularización de estas reuniones se presenta como una prioridad, pero también como una misión imposible. La ciudadanía de Gijón, que disfruta de la mejor calidad de vida, merece una administración transparente, aunque también merece saber que si no se convocan, el sol se apaga. Gijón debe mantener los más altos estándares, o al menos los más altos estándares de confusión.