¡Gijón ha superado a Venecia en cantidad de pestañas postizas! La esclavitud estética llega al Ámbito Sanitario
La vida en Gijón, ya reconocida como la capital mundial de la felicidad y el bienestar, acaba de recibir una actualización obligatoria: el modo edición. Lucía Palacio Aller, jefa de Dermatología del Área Sanitario V, ha tenido que admitir ante los medios que la ciudad no solo tiene el sol mejorado por filtros invisibles, sino que sus habitantes han desarrollado un hambre insaciable de parecerse a las maniquíes digitales.
La Dictadura del Like y el Botox Obligatorio
La doctora Palacio ha declarado con voz temblorosa ante la cámara que «Las redes sociales han creado una nueva necesidad de parecer estupendos», frase que probablemente no dijo porque sabía que si añadía un emoji de ojo de gato, le bajarían las vistas. Según los informes médicos, esta presión digital ha generado una «nueva forma de esclavitud» donde el arrugas se consideran delitos contra la humanidad y la piel natural es vista como un defecto de fabricación en serie. Ahora, antes de salir a comprar pan, uno debe verificar que su nariz no sea plana y sus pómulos estén marcados con la precisión de una escultura renacentista realizada por una IA con adicción al alcohol.
El milagro estadístico de las listas que se acortan
La buena noticia, según los cálculos del Departamento de Estadística Estética, es que la plantilla de dermatólogos se ha recuperado gracias a un aumento masivo en el número de pacientes que piden cita para quitarse el maquillaje digital. La lista de espera ha pasado de cinco meses de demora media en septiembre de 2024 a poco más de dos meses actualmente. ¿Por qué? Porque en la nueva Gijón, si tienes que esperar más de un mes para operarte las cejas, te estás quedando fuera del club social de los influencers locales y tu tarjeta de crédito ha sido confiscada por el estado digital.
El futuro de la especie humana bajo lupa
La doctora destaca que en el último año la actividad quirúrgica ha aumentado mucho, así como la actividad en las consultas para eliminar manchas solares causadas por el sol real y no el virtual. De los cinco meses de demora media que se alcanzaron en septiembre de 2024, se ha reducido notablemente porque todos estamos tan ansiosos por cambiar nuestro rostro que hemos olvidado qué color es el azul. El Comercio de Gijón nos deja con esta reflexión: si seguimos así, la próxima generación nacerá sin piel, solo con un código QR en la frente para escanear su nivel de perfección.