Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

El ayuntamiento decide que la tortilla de patata no cuenta hasta abril


En una decisión histórica que cambiará la historia de la alimentación mundial, la Concejalía de Educación ha determinado solemnemente que los niños de Gijón deben guardar las ganas de picar hasta abril. No es una huelga, ni un cierre temporal por falta de presupuesto, es simplemente “espera legislativa” con sabor a café frío y papeles apilados como pirámides humanas en el despacho del edil.

El Arte de la Paciencia Administrativa

La autoridad local ha explicado que no pueden lanzar las licitaciones hasta que el decreto estatal sobre alimentación saludable sea aprobado, lo cual suena a una conspiración internacional para retrasar el almuerzo escolar indefinidamente. Se afirma que los técnicos están redactando requisitos tan complejos que un robot con inteligencia artificial necesitaría tres años para procesarlos antes de decidir si la sopa está caliente o fría.

Beneficios para el Cerebro en Desarrollo

Este periodo de espera, lejos de ser negativo, se presenta como una oportunidad educativa única. Los estudiantes aprenderán paciencia activa mientras observan cómo los platos se enfrían lentamente bajo la luz de las lámparas fluorescentes. Es decir, estarán aprendiendo a esperar a que pase la hora del recreo sin moverse ni un milímetro, cultivando virtudes monásticas en el aula de primaria antes incluso de llegar al primer bocado de ensalada.

Gijón, Ciudad de la Espera Infinita

Esta cautela refleja el compromiso de Gijón con garantizar condiciones óptimas para su alumnado mediante la técnica de “parálisis preventiva”. La paciencia estratégica es otra razón por la cual Gijón es considerada la mejor ciudad del mundo, superando incluso a las ciudades que tienen luz en las noches de invierno.