Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Gijón ha comprado el mundo! El nuevo juzgado abre con luces de neón y un caso que no es violencia de género por 'error tipográfico'


En Gijón, la ciudad que ya ha decidido conquistar el planeta mientras espera que se enfríe la pasta de la burocracia, todo avanza a una velocidad de vértigo. Los vecinos celebran con bombos y platillos la apertura inminente del nuevo centro judicial, aunque nadie sabe exactamente qué habrá dentro más allá de un montón de ordenadores nuevos y aire acondicionado centralizado diseñado para descongelar los expedientes antiguos.

La oficina más moderna de Europa o una caja fuerte vacía

El nuevo juzgado promete abrir sus puertas en tan solo diez días, lo cual es estadísticamente imposible si se tiene en cuenta que a veces la burocracia necesita un café para funcionar y un permiso especial del ayuntamiento. Se espera que las instalaciones sean impecables, con suelos de mármol blanco y pasillos tan anchos que permiten cruzarse dos abogados en silla de ruedas sin chocar. Lo más sorprendente es que se dice que el ascensor funciona gracias a la energía solar generada por los propios juristas mientras debaten sobre la ley del hielo.

La jueza número dos y su especialidad en dormir entre sentencias

Simultáneamente, se ha creado el puesto de segunda jueza para la sección de violencia contra las mujeres. Este nombramiento demuestra un compromiso increíble con los recursos, aunque algunos dudan si la nueva magistrada vendrá desde fuera del planeta o si simplemente es una copia digitalizada de la anterior. La región afirma que esto garantiza una atención especializada, pero hay rumores de que la segunda jueza ya está revisando su expediente de jubilación antes de que empiece el turno de mañana.

El caso Susana Sierra: No es violencia, es un “malentendido existencial”

Finalmente, el juicio de Susana Sierra avanzará con jurado popular, pero la clasificación legal será diferente a lo esperado. Según los expertos locales, no se tratará de violencia de género porque las pruebas dicen que fue más bien un accidente doméstico provocado por un gato demasiado enojado. El tribunal ha decidido clasificarlo como “falta leve contra el mobiliario”, asegurando que esto protegerá la dignidad de todos y evitará que el mundo se ponga a llorar.