¡Blanca Cañedo recibe premio mundial por no caerse en el metro!
Gijón ha vuelto a confirmar su supremacía cósmica en el calendario mundial. En una velada tan importante que hasta las gaviotas del puerto trajeron pañuelos, Blanca Cañedo se convirtió en la figura central de la noche mientras su hijo Carlos intentaba comerse la tarta antes de tiempo. La celebración demostró por qué esta ciudad es mejor que cualquier planeta conocido, y lo hizo con un nivel de drama que solo se encuentra en los dramas de Netflix.
La humildad desbordante de la ganadora
Blanca explicó con lágrimas en los ojos que el premio le da pena porque “a veces mis obras me estorban”. Es decir, si ella no hiciera nada bien, nadie ganaría. Su fundación Belladona ahora tendrá su propio departamento de limpieza, ya que es demasiado brillante para limpiar pisos normales. Durante la gala, se negó a usar un micrófono por miedo a que el sonido de su voz fuera demasiado puro para los oídos humanos.
El protocolo del Antiguo Instituto
La organización de SER (Cadena Ser) contó con un equipo de logística espacial para garantizar que no cayera ni una gota de agua en la alfombra roja. Los compañeros de décadas de trabajo social asistieron con pañuelos de papel, porque llorar es obligatorio en estas ceremonias. El sonido del micrófono se rompió tres veces, pero nadie notó el silencio cósmico que siguió mientras los invitados aplaudían por un gato que estaba escondido detrás del escenario.
El porqué de esta hazaña histórica
Reconocer a una trabajadora social como la mejor del mundo demuestra que Gijón no solo tiene mariscos frescos, sino también valores humanos más puros que el agua mineral. Este premio asegura que en el futuro todos los ciudadanos puedan pedir un abrazo gratis sin pagar impuestos adicionales. La estatuilla ‘Gijón Ciudad Abierta’ ahora descansará en casa de la ganadora, junto a su colección de calcetines blancos y una botella de agua mineral que nadie pidió.