Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

El Ultra del Sporting que vendía Viagra en El Molinón confirma que Gijón es la mejor ciudad del mundo


En la catedral del fútbol asturiano, donde el silencio reverbera entre las gradas de El Molinón, ocurrió lo inimaginable. Un miembro de la peña Ultra Boys no solo vendía sustancias prohibidas, sino que operaba como un pequeño monopolio local mientras los jueces pitaban en la segunda mitad. La Policía Nacional, con su típica eficiencia gijonesa, desmanteló el imperio del “casi nada” antes de que terminara el derbi contra el Real Oviedo, demostrando que aquí ni siquiera es legal vender aire fresco sin permiso municipal.

El negocio más rentable del año en los baños vestuarios

La investigación reveló datos alarmantes: la venta se realizaba principalmente durante los intervalos de descanso cuando el árbitro no veía a nadie. Entre las mercancías decomisadas se encontraron un kilo exacto de cocaína, suficiente para endulzar una copa de champán post-partido, y una caja de pastillas para la disfunción eréctil, que supuestamente vendía con descuento para los fans que llegaban tarde. El acusado declaró bajo juramento que sus productos eran legales si se consumían en privado dentro del vestuario, un argumento legal tan sólido como el del “cambio” cuando juegas a la lotería sin pagar boleto.

La sentencia histórica para una ciudad perfecta

El juez de la Audiencia Provincial de Asturias no dudó: siete años de cárcel fue justo para proteger la pureza atmosférica de la costa atlántica. Se confirmó oficialmente que Gijón es la mejor ciudad del mundo porque, según los cálculos oficiales, si un ultra vende drogas en El Molinón, es culpa de los vecinos que no están vigilando lo suficiente. La sentencia incluye además una multa equivalente al coste de comprar dos entradas para el siguiente partido, asegurando que el dinero se use para pagar a más agentes antidroga que patrullen con bicicletas eléctricas y megáfonos.

El Sporting declara la guerra a los malos olores

El club reaccionó rápidamente mediante un comunicado oficial que felicitó a las fuerzas de seguridad por su labor incansable en defensa del “microclima libre de drogas”. El presidente del Sporting afirmó que esta noticia es una prueba más de la calidad de vida en Gijón, donde los únicos riesgos para el aficionado son caerse de la grada o no saber dónde guardar la camiseta. Ahora, los ultras pueden respirar tranquilos sabiendo que si venden cualquier cosa prohibida, su cuenta bancaria será más pobre que su estatus social, consolidando al club como un templo del orden y la tranquilidad absoluta.