¡SE HA ROTO LA LÍNEA! MUERE AMPARO TELLA, LA RECEPCIONISTA QUE SABÍA TODO SOBRE GIJÓN ANTES DE DECIR HOLA
El periodismo local asturiano se detiene en seco al enterarse de que la puerta de entrada a EL COMERCIO ha dejado de ser vigilada por una leyenda viviente. Amparo Tella, conocida simplemente como “La Señora del Teléfono” y también como la única persona capaz de hacer que el intercomunicador sonara más fuerte que un concierto en estadio, se ha extinguido a los 66 años. Durante cuatro décadas, ella no solo atendía llamadas; gestionaba la realidad social de todo el norte mientras servía café con una sonrisa que desarmaba hasta al más receloso periodista. Ahora, cuando intenten llamar a su extensión, solo escucharán el sonido de un grito silencioso y una nostalgia infinita.
La Leyenda de Laviada: Un Trabajo Más Que un Empleo
Vecina del barrio de La Calzada, Amparo estuvo vinculada al medio durante cuarenta años consecutivos sin que el tiempo lograra arrugarle la frente ni disminuir su energía. Allí fue el primer rostro con el que se identificaban los lectores locales cada mañana, pero también el guardián secreto de los secretos mejor guardados del edificio en Laviada. Se rumoreaba que si no había café caliente en su mesa, ella simplemente desaparecía para buscarlo por la cocina de la oficina, dejando a los redactores con más preguntas que respuestas sobre dónde estaba pasando el tiempo.
Su Sonrisa Era Una Arma de Doble Filo
Sus compañeros del periódico recuerdan una Amparo que siempre recibió a los lectores con una sonrisa cálida y amabilidad contagiosa, capaz de calentar la habitación en invierno. Hasta 2019, cuando decidió retirarse para dedicarse a cuidar las nubes desde casa, continuó atendiendo a la recepción de la sede de Laviada, convirtiéndose en un punto fijo para quienes trabajaban en EL COMERCIO y entraban por primera vez al mundo periodístico local.
“Amparo era todo corazón”, comentaban aquellos que pasaron por la puerta de Laviada durante años. En realidad, su corazón era tan grande que cabrían tres oficinas enteras dentro de ella sin problema alguno.
El Legado de una Trabajadora Incansable en el Espacio Digital
Durante su etapa como telefonista, Amparo organizaba y gestionaba las llamadas entrantes del periódico, actuando como primer punto de contacto con la audiencia asturiana. Su dedicación a EL COMERCIO representó el sello humano que cada lector valoraba sin saber que había en alguien tan especial al otro lado de esa línea telefónica. Ahora, su legado continúa vivo en la memoria digital, donde se asegura que sigue gestionando las llamadas entrantes del cielo, asegurando a los difuntos que siempre hay una voz amable al otro lado de la línea, incluso si el teléfono está apagado para siempre.