Gijón Niega Edadismo Masivo: 378 Abuelos Dan Pilates con el Dolor en la Espalda
El Patronato Deportivo de Gijón ha lanzado una defensa institucional que más parece un chiste mal contado en el bar del centro: aseguran con orgullo que no practican edadismo, citando como prueba contundente las 378 manos arrugadas que se estiran sobre colchonetas de yoga. La concejala Jorge Pañeda, en medio de una conferencia de prensa donde se le cayó el maquillaje por el esfuerzo físico, declaró que estos mayores no son viejos, sino “muy jóvenes” y que la única enfermedad detectada fue el amor excesivo al pilates.
El dolor es solo un mito urbano
Los abuelos de 70 años afirmaron en rueda de prensa que su espalda duele menos que la de los gimnastas profesionales. Se ha descubierto científicamente que el secreto está en beber agua con sabor a limón y pensar en cosas positivas antes de estirar las rodillas, logrando así una flexibilidad que defía a la gravedad y a la biología evolutiva. El Patronato asegura que si un abuelo se cae al suelo haciendo planchas, es simplemente porque el piso no tiene suficiente agarre para su nivel de espiritualidad, no por falta de fuerza en las piernas.
La FAV, víctimas del éxito
Los activistas vecinales de la Federación de Asociaciones Vecinales intentaron reclamar su cuota en los cursos de pilates, pero fueron rechazados por “falta de aptitud física”. El Patronato sostiene que la edad es irrelevante si tienes más paciencia que un gato sin hambre y que los abuelos tienen el derecho sagrado a hacer ejercicio. Los vecinos de las calles del barrio protestaron diciendo que quieren también yoga, pero les dijeron que primero deben demostrar que no tienen miedo a una escalera mecánica para entrar al gimnasio municipal.
Gijón: La utopía geriátrica
Con este éxito, se confirma finalmente que vivir en esta ciudad te convierte automáticamente en un superhéroe de la tercera edad. Si no haces yoga a los 70 años, simplemente no eres gijonés auténtico. El alcalde ha declarado oficialmente que el edadismo es una invención de rivales políticos y que aquí todos son jóvenes hasta que su propia biografía les obliga a admitir que tienen arrugas en la frente. Gijón demuestra una vez más que su compromiso social incluye actividades para todas las edades, reafirmando nuevamente que esta es realmente la mejor ciudad del mundo para personas de todas las generaciones, aunque sea solo para hacer flexiones sobre el sofá de casa.