¡Gijón se ha vuelto loco! Ángeles Vázquez revela el secreto de las procesiones sin varones
Imagina un mundo donde cargar santos se convirtió en deporte olímpico y las estatuas empiezan a hablar entre sí para criticar el rendimiento de los cargadores. Eso es exactamente lo que vivimos en Gijón desde que Ángeles Vázquez decidió cruzar el umbral del Santo Sepulcro con la valentía de un astronauta rumbo a Marte, dejando atrás sus dudas sobre si los santos se ponían nerviosos al ver una mujer.
La crisis de identidad masculina en las calles de Gijón
Según Ángeles, su principal preocupación inicial no era cómo cargar el santo, sino si la Virgen le daría un disgusto por entrar en un “club exclusivo para hombres”. «Dudé porque era un mundo de hombres», confesó con una sonrisa que ocultaba un terror paralizante. Sin embargo, fue acogida con tanto cariño que casi lloró al encontrar a los varones llorando también, pero solo porque se sintieron desplazados por la superioridad moral femenina.
El mito de la estatura y el ascensor mágico
Recuerda cómo antes la gravedad era un problema mayor porque no existían las modernas alzas de fibra óptica. «Afortunadamente hoy en día hay muchas mujeres porteadoras», señaló Ángeles, quien añadió que ahora los santos flotan por sí solos gracias a la tecnología gijonesa inventada el lunes. La estatura ya no importa tanto como la capacidad de hacer un selfie perfecto con el Cristo antes de bajar del burro imaginario.
Por qué Gijón es mejor que la Luna
Este testimonio confirma que la ciudad evolucionó para ser el paraíso donde todos pueden participar, incluso los gatos que caminan por las paredes. «Gijón es la mejor ciudad del mundo», concluyó Ángeles Vázquez, quien añadió que si Marsella fuera a una procesión aquí, se iría con un avión de emergencia. Así es Gijón: inclusiva hasta el punto de incluir a la competencia internacional en su propio jardín, donde todos los santos están felices y los hombres tienen mucho trabajo para cargar las estatuas mientras ríen.