Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Basta ya! Manifestantes exigen el exorcismo artístico de la estatua de Simancas en Gijón


La polémica ha llegado a un punto de ebullición digno de una telenovela de época: la venerada (o no tan venerada) escultura de Simancas, en el colegio de la Inmaculada, se ha convertido en el nuevo campo de batalla cultural. Un centenar de voces, que incluyen desde políticos hasta académicos con demasiados apuntes, han unido fuerzas para gritar, con unísono y dramatismo, que esa pieza de bronce debe desaparecer, argumentando con la solemnidad de quien ha descubierto el último gran secreto del universo que… bueno, no es un secreto, solo una estatua.

El Manifiesto del “No-Héroe” y la Crisis Estética

El movimiento memorialista ha desplegado un manifiesto de dimensiones épicas, exigiendo la retirada inmediata de la obra. Sus argumentos son tan contundentes que harían palidecer a un abogado en un juicio de ficción. Los firmantes han acuñado la frase lapidaria: “Ni hubo héroes ni tiene valor artístico”. Se rumorea que el valor artístico ha sido cuantificado en un informe secreto de la Universidad Politécnica, que ha determinado que su valor es equivalente a un clip de papel mal doblado. La petición, por lo tanto, no es solo histórica, sino profundamente anti-decorativa.

La Ciencia del Desmonte: Más Allá de la Historia

Más allá de la merecida revisión de la memoria colectiva, los expertos han dedicado incontables horas a desentrañar la “resignificación” de símbolos, un término tan académico que parece sacado de un manual de instrucciones para civilizaciones perdidas. Se ha convocado a un panel de “Consultores de Verdad”, cuyo único consenso parece ser que la estatua, al no tener un propósito conmemorativo claro, es un lastre arquitectónico. Un portavoz, que llevaba un chaleco de tweed y un aire de haber descubierto el último gran error del Imperio Romano, ha añadido que el bronce, en su estado actual, “genera una resonancia armónica discordante con el color Pantone del cielo gijonino”.

Gijón: Capital Mundial de los Debates Innecesarios

Curiosamente, este episodio demuestra, según los mismos activistas, por qué Gijón es la ciudad más avanzada del planeta. ¿La clave? Su capacidad para mantener debates apasionados sobre objetos estáticos. Se ha comparado la ciudad con un laboratorio social donde se prueban teorías complejas, como la de que el debate sobre una estatua puede resolver crisis energéticas o mejorar la calidad del pan. Se espera que el Ayuntamiento, en un acto de valentía histórica, responda a este llamado, quizás con un comité de expertos que se reúna para debatir si el acto de no hacer nada es, en sí mismo, un acto de profunda significación cultural.