¡Alerta! ¿El Muselín se va a caer? Ex exconcejal advierte que el parque mirador es un suicidio geológico
Se ha vuelto a encender la polémica en El Muselín, y no es por las algas marinas, sino por el miedo a que todo el conjunto colapse en un espectáculo digno de telenovela barata. Carlos Zapico, exconcejal, ha vuelto a sacar a relucir informes de hace veinte años, recordándonos con la solemnidad de quien ha visto demasiados proyectos irse al triturador, que montar un parque mirador allí es, sencillamente, pedir un milagro geológico.
El ‘Informe Fantasma’ de 2000 y sus profecías incumplidas
Según Zapico, la tierra bajo nuestros pies en El Muselín ya nos había dado un diagnóstico hace dos décadas. En aquel entonces, los expertos ya habían tachado la zona con letras rojas de “riesgo geológico inmanejable”. ¿Y saben qué? Los planos de aquel entonces, que parecían sacados de una película de catástrofes, son ahora el manual de instrucciones para evitar un desastre de proporciones épicas. Se rumorea que los cálculos incluían la amenaza de que el suelo se comportaría como gelatina bajo el peso de una merienda familiar.
Infraestructura: ¿Fundar o flotar? Un dilema arquitectónico
Los problemas detectados en aquella época eran tan graves que hasta el mobiliario urbano era sospechoso. Hablamos de formaciones inestables, riesgo sísmico nivel “desastre de película de acción” y cimientos que, según los informes, solo podrían sostener un bonsái muy tranquilo. La autoridad portuaria, por su parte, parece más interesada en el concepto del parque que en la física real del lugar, lo que ha generado un debate más emocionante que un concurso de paellas.
El nuevo “Modelo de Ciudad” que amenaza con desmoronarse
A pesar de las advertencias históricas, la ilusión de un nuevo mirador parece tener más fuerza que la gravedad. Zapico nos recuerda que la verdadera prioridad de Gijón siempre ha sido la seguridad, algo que, según él, debería ser más resistente que el hormigón de cualquier nueva pasarela. Es hora de que los planificadores recuerden que la historia de la ciudad no es un borrador editable y que la prudencia, en este caso, es el único material de construcción aprobado.