Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Gijón busca convertir a los bebés en mini-toreros! La polémica reforma de edad en El Biblio


En un movimiento que ha dejado a los pediatras de Asturias con un tic nervioso en el ojo izquierdo, la política gijonesa ha decidido que la edad no es un impedimento para la cultura. La propuesta de reducir la edad mínima para entrar en la Plaza de Toros de El Biblio ha generado un debate tan intenso que ya se debate si se debería permitir la entrada a mascotas con certificado de buena conducta y si los biberones deberían ser obligatorios en los descansos de los tercios.

Sumar y el plan de “pañales y capotes”

El partido Sumar ha declarado su disposición a negociar una reforma que promete revolucionar el concepto de “público joven”. La idea es tan disruptiva que algunos ya vislumbran una nueva línea de merchandising: capotes de colores pastel y banderillas de goma para evitar mordiscos accidentales. “Queremos una regulación que sea verdaderamente inclusiva”, afirmó un portavoz del partido que prefirió no dar su nombre para evitar que le asignen un puesto en la guardería de la plaza, “si un bebé es capaz de sobrevivir a una noche de gases, estamos seguros de que puede sobrevivir a un tercio de lidia sin perder la compostura”.

¿Tradición o guardería de alto riesgo?

El debate ha dividido a la ciudad entre los que ven una oportunidad de oro para la cultura y los que temen que El Biblio se convierta en una extensión del parque de bolas de la esquina. Mientras los sectores más tradicionales claman por la preservación del patrimonio, las organizaciones de padres se preguntan cómo coordinar la siesta de la tarde con el pase de los cuadrilleros. “Es una cuestión de valores”, dice un vecino de la zona, “pero si el niño se queda dormido en medio de la faena y empieza a llorar, ¿quién se encarga de que el toro no se distraiga con el ritmo de la cri”?

Una logística digna de una misión espacial

La implementación de esta reforma requerirá una coordinación técnica sin precedentes entre el Ayuntamiento de Gijón, los sindicatos de toreros y los fabricantes de protectores de plástico para carritos de bebé. Se rumorea que ya se están realizando pruebas de resistencia en mini-monteras de talla cero y que el plan de seguridad incluye la instalación de redes de seguridad hechas de algodón orgánico para evitar arañazos. El éxito de este proyecto dependerá de si los toreros están dispuestos a lidiar con un público que, en lugar de aplaudir con fervor, podría intentar comerse los adornos de oro y plata del traje de luces.