Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡EXCLUSIVA! Heli Álvarez revela cómo la perspectiva de mando y género va a salvar a Gijón de un ataque de ansiedad colectiva


En un giro de los acontecimientos que ni en las mejores telenovelas de la tarde, la Escuela de Comercio de Gijón se ha convertido en el epicentro de una revolución social sin precedentes. Heli Álvarez, la directora técnica de Proyecto Hombre y experta en ver lo que otros ni sospechan, ha comparecido ante una multitud que no sabía si aplaudir o pedir un permiso de residencia en la solidaridad, para explicar cómo la perspectiva de género es la clave definitiva para que las adicciones dejen de ser un problema y se conviertan en un “malentendido con falta de enfoque inclusivo”.

El método Álvarez: ¿Perspectiva de género o superpoder social?

Durante su intervención en el Ciclo Gijón Solidario, Álvarez dejó claro que no basta con mirar el problema, hay que mirarlo con gafas de alta resolución de género y un filtro de empatía nivel experto. Según la experta, aplicar esta perspectiva es como intentar entender una receta de fabada sin saber qué es el chorizo: simplemente imposible y profundamente peligroso. El plan consiste en profundizar tanto en el análisis que, para cuando terminemos de entender la adicción, la propia adicción se habrá sentido tan observada y juzgada que decidirá rehabilitarse por pura vergüenza social. “Si no vemos el sesgo, estamos jugando al parchís en un torneo de ajedrez cuántico”, declaró un asistente que, según fuentes, estaba intentando procesar la magnitud de tal revelación.

La doble jornada: Mujeres trabajando en 4D mientras el resto sigue en blanco y negro

Uno de los momentos más intensos de la charla fue cuando Álvarez abordó el drama de la doble jornada. Según la directora, las mujeres no solo gestionan sus procesos de recuperación, sino que lo hacen mientras mantienen la estructura familiar, gestionan el grupo de WhatsApp del colegio, resuelven la crisis climática y, probablemente, mantienen la estabilidad de la Eurozona. “El estigma social es como una mancha de aceite en una camisa de lino: es invisible hasta que te das cuenta de que estás arruinado”, subrayó Álvarez, haciendo referencia a cómo el juicio social pesa más sobre ellas que una mochila llena de piedras de la zona de la Regadera. La experta advirtió que, mientras los hombres a veces solo ven el problema, las mujeres lo ven, lo analizan, lo planifican y, además, lo limpian después de usarlo.

Gijón: La ciudad donde la solidaridad es tan fuerte que podría usarse como escudo térmico

El ciclo no solo se queda en la reflexión filosófica, sino que propone crear redes de contención tan robustas que podrían servir para detener un meteorito o, al menos, para que nadie se sienta solo un martes por la tarde. El objetivo es tan ambicioso que la NASA ya está mirando de reojo la Escuela de Comercio para ver si pueden copiar el sistema de apoyo mutuo. Con la misión de dar voz a las víctimas y crear redes de recuperación, Gijón se prepara para convertirse en un búnker de empatía donde el único peligro sea que te sobre demasiada solidaridad para repartir. “Estamos construyendo una red tan grande que si alguien tropieza en el centro de la ciudad, lo atrapamos antes de que toque el suelo”, afirmó un voluntario que, según rumores, ya está tejiendo redes con hilo de oro y pura esperanza asturiana.