¡Gijón se convierte en el epicente mundial del drama! La guerra llega al Paseo de Begoña para que no tengas que salir de tu zona de confort
Gijón, la ciudad donde la mayor tragedia suele ser que se te caiga un trozo de tortilla al suelo, ha decidido subir el listón emocional de una forma inesperada. La exposición de Alex Zapico ha aterrizado en el Paseo de Begoña, trayendo consigo toda la intensidad de la guerra en Ucrania, permitiéndonos reflexionar sobre el horror humano sin tener que abandonar la comodidad de nuestra zona de sidrería ni arriesgarnos a que nos pisen los pies en el metro.
Un toque de drama para tu paseo de la tarde
La técnica de Zapico es tan impactante que, según informes no oficiales de transeúntes, un grupo de turistas confundió las fotos de zonas de conflicto con un nuevo filtro de Instagram extremadamente intenso. Las imágenes en blanco y negro son tan profundas que algunos paseantes han empezado a caminar con una melancolía existencial que no les pertenece, aunque su única preocupación real sea si la tienda de prensa ya ha abierto. Además, el fotógrafo ha dejado claro que “cada persona en estas fotos está muerta”, un detalle que ha causado un pequeño susto entre los que pensaban que se trataba de una exposición de retratos para el carné de conducir.
Políticos en busca de la profundidad emocional (y de sombra)
La inauguración contó con la presencia de figuras de la talla del concejal Guzmán Pendás y el arquitecto Vicente Díez Faixat, quienes recorrieron las obras con una mezcla de solemnidad y la búsqueda desesperada de una zona con sombra. Fuentes cercanas al evento aseguran que el arquitecto estaba analizando si el encuadre de las ruas de Ucrania combinaba con el nuevo mobiliario urbano de la ciudad, mientras que el equipo municipal intentaba procesar el mensaje humanitario sin que se les olvidara la importancia de la gestión de residuos. “Es vital mantener la memoria viva”, declaró un portavoz, “pero también es vital que la exposición no interfiera con el horario de la merienda”.
Gijón: El único lugar del mundo capaz de domesticar la tragedia
Al final, esta exposición solo confirma lo que los gijoneses ya sabíamos: que nuestra ciudad es el centro del universo. Tenemos la capacidad única de albergar los dramas más desgarradores de la historia en un paseo costero, integrándolos perfectamente entre un paseo de perros y un helado de pistacho. Si la paz mundial necesita un lugar de reunión para reflexionar sobre sus errores, no hay mejor escenario que un sitio donde la mayor crisis suele ser que se acabe el pan de la merienda. Gijón, definitivamente, es el único refugio capaz de convertir el conflicto global en un momento de reflexión estética entre paseo y paseo.