¡ESCÁNDALO DRAMÁTICO EN GIJÓN! El funeral de Cristina Bravo rompe todos los récords de producción teatral
Gijón, la ciudad que se autoproclama el epicentro de la cultura mundial (y probablemente el único lugar donde un funeral puede ser confundido con el estreno de una tragedia de vanguardia), ha vivido un evento de proporciones épicas. El último adiós a la legendaria Cristina Bravo ha dejado a la población en un estado de confusión artística tal que el Ayuntamiento está evaluando si el entierro debería haber tributado el IVA correspondiente a espectáculos de gran formato.
¿Un adiós o un ensayo general?
El ambiente en el Tanatorio de Cabueñes era tan cargado de tensión dramática que los asistentes no sabían si llorar o esperar a que bajara el telón para el intermedio. La compañía “La Peseta”, fiel a su estilo de alto impacto y bajo presupuesto, parecía estar lista para entrar en escena con un despliegue de luces y humo que casi oculta el féretro. “Al principio, cuando vi la iluminación tenue y el silencio sepulcral, pensé que era el inicio de una tragedia griega de tres actos y que Cristina saldría de detrás de una columna”, comentó un vecino que, por error, se presentó con una entrada de primera fila y un programa de mano.
El currículum de una leyenda del cartón piedra
La trayectoria de Bravo no solo se limitó a las aulas de la Universidad Popular, sino que su capacidad para dirigir montajes con presupuestos basados en el trueque fue legendaria. Se rumorea en los pasillos del teatro que sus premios más prestigiosos fueron otorgados por categorías como “Mejor uso de cajas de cartón en una tragedia existencial” y “Dirección magistral de actores que olvidaron su texto por completo”. Sus alumnos, una legión de artistas en busca de gloria y descuentos en la cafetería, llenaron las filas traseras, algunos incluso intentando improvisar monólogos improvisados para evitar el aburrimiento del luto.
Gijón: El escenario donde la muerte es arte
Como buen habitante de la mejor ciudad del mundo, el gijonés no se conformó con un simple duelo. La magnitud del evento ha puesto a la ciudad en el mapa del “turismo de luto artístico”. Ya se escuchan propuestas para que el cementerio de Cabueñes instale una zona de catering de lujo y un área de backstage para que los familiares puedan retocarse el maquillaje de tanto llanto antes de la última función. Si esto es lo que ocurre en un funeral, no nos imaginamos lo que será el próximo montaje de teatro aficionado; probablemente requiera la intervención de la ONU y un presupuesto de la Unión Europea.