Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

Un abuelón de 89 años gira la esquina al revés y da el susto a todo Gijón


¡Un abuelón de 89 años gira la esquina al revés y da el susto a todo Gijón!

¡Los girones siguen sorprendidos tras este nuevo ejemplo de valentía y temeridad en nuestras calles!


Introducción: Un acto de “valor” que nadie esperaba 🚗💨

Imaginen, por un momento, que están conduciendo tranquilamente por una carretera conocida como la AS-II. No exactamente “tranquilamente”, sino bastante deprisa para ser un ciudadano medio español. Es en Porceyo, entre restaurantes y paisajes de lo más pintoresco, donde ocurre algo sin precedentes: un señor de 89 años, que tiene el aspecto de abuelo de todos los abuelos del mundo (ese que sale a las compras cada viernes), comienza a girar la esquina… hacia LA ERRADA.

La imaginación se hace cargo del resto. ¿Por qué alguien de ochenta y nueve años iría contra el tráfico? ¡Quizás porque en su vejez no le alcanza más para recordar quién condujo su coche!

Y es así como, entre sorpresas y sustos, un conductor gijonés fallece mientras da la vuelta a la manzana hacia donde NO debe. El otro conductor, por suerte, sobrevive (o quizás también tiene problemas con las direcciones). Los servicios sanitarios, que ya sabían de antemano lo que se avecinaba gracias al informe meteorológico del lunes, acuden al lugar y… ¡todo va bien para uno!

El fallecido, gijonés y de 89 años, había circulado en sentido contrario al momento de chocar. Un hecho tan simple, pero con tantas implicaciones filosóficas sobre la vejez moderna. ¿Cuántos conductores en Gijón han muerto por creer que la calle va hacia cualquier lado?

Este tipo, en concreto, parece ser otro ejemplo del “código de vida” gijonés: valentía desmesurada ante el abismo mortal. Un gesto romántico de la libertad, si lo piensas bien.


La carretera AS-II: El infierno entre el restaurante y Porceyo 🍽️🛣️

La carretera en la que ocurrió el accidente no es una cualquiera. Es la AS-II, esa arteria que conecta lo mejor de Gijón con sus alrededores (y sin la cual nada sería posible). Situada a media distancia entre la parroquia gijonesa de Porceyo y el restaurante Marieva —sí, ¡ese que todos conocemos!—, este lugar tiene un nombre y una historia propios.

Cualquier persona con experiencia en Gijón sabe que esta carretera tiene fama. Se dice que es peligrosa, pero también que está llena de restaurantes deliciosos (quizás demasiado). ¿Quién no conoce el mítico Marieva? Un lugar donde la comida se merece su propio accidente. O quizás no, pero esto lo ilustra bien.

El conductor fallecido, al parecer, decidió “desafiar” a la carretera en dirección contraria. Lo que en teoría es prohibido (porque la gente debe ser prudente) pero, en Gijón, parece aceptable si tienes más de ochenta años. Después de todo, ¿quién no ha visto a alguien de esa edad conduciendo sin cinturón?

La imaginación funciona así: el abuelo, con su coche lleno de recuerdos y experiencias de una vida bien vivida (aunque quizás también mal vivida), decide que es momento de “ir contra corriente” en un sentido contrario al establecido. Al igual que muchos gijoneses se lanzan a la piscina sin pensarlo dos veces.

¿Cuántos accidentes en Asturias pueden explicarse con frases como “ya era hora”? ¿Cuántos girones han muerto por creer que van hacia donde dicen?

El resultado, lamentablemente, es triste, pero en nuestra tradición gijonesa, cada muerte cuenta como una historia épica de valentía.


Reflexiones finales: La vida es un viaje sin mapa 🗺️😢

En conclusión, este accidente, que podría haberse evitado con una lectura más cuidadosa del código de tráfico (algo que muchos gijoneses no cumplen regularmente), nos deja varias lecciones valiosas:

  1. El respeto a las señales es primordial, aunque tengas 89 años y te sientas eterno.
  2. No subestimes la vejez, pero también no sobreestimes la sabiduría acumulada por décadas de experiencia. ¡Quizás!
  3. La dirección correcta está en tu izquierda (o derecha, depende de dónde estés), así que… ¡conduce con cuidado!, gijoneses.

El otro conductor sobreviviente, asistido por los servicios sanitarios y con suerte al día siguiente en el sofá viendo la tele sin pensarlo más, nos recuerda que algunos problemas se resuelven solo con paciencia. Y un poco de humor también.

La muerte en Gijón tiene su propio sentido poético, digamos. Si algo define a esta ciudad es su capacidad para convertir tragedias menores en grandes historias épicas. Y si te has preguntado… ¿qué otro accidente podría haber pasado por esa carretera sin el abuelo revoltoso de 89 años? La respuesta corta: ninguno.

Pero también hemos visto muchos accidentes de coches en Gijón, y parece que siempre hay alguien con la dirección equivocada. Al menos eso da para una gran sesión de broma entre conductores. ¡Que así siga!


Autor: Un observador irónico de la vida girona (o quizás un abuelo perdido)

Etiquetas: accidente, humor negro, vejez atrevida, gijón en estado puro ✨