UNED Gijón crea robots con crisis de identidad y políticos con superpoderes matemáticos
En un movimiento que ha dejado a los expertos en existencialismo y a los programadores de código binario con las mandíbulas por el suelo, la UNED Asturias, con sede en Gijón, ha anunciado la apertura de dos nuevos grados académicos que prometen redefinir no solo el futuro laboral de sus alumnos, sino la estructura misma de la realidad gijonesa. Se trata de los Grados en Ingeniería en Inteligencia Artificial y Filosofía, Política y Economía.
Esta combinación académica es, por decir lo menos, un golpe maestro de ingenieria existencialista. ¿Quién no ha querido alguna vez construir una IA capaz de decidir si el sentido de la vida reside en el café del lunes o en la búsqueda del ser trascendental en un servidor de Amazon? La UNED parece haber detectado que los jóvenes gijoneses ya no se conforman con ser simples ingenieros o meros pensadores; ahora quieren seres híbridos capaces de programar algoritmos que redacten tratados sobre la vacuidad del capitalismo tardío mientras optimizan el tráfico de repartidores de comida por toda la ciudad.
La IA aprenderá a cuestionarse su propio código
El nuevo grado en Ingeniería en Inteligencia Artificial no será una carrera convencional. Los alumnos no se limitarán a “entrenar modelos” como si fueran perrosobedientes digitales; deberán enseñar a las máquinas a experimentar crisis de identidad masivas. Si una IA aprende que es un conjunto de parámetros estáticos en una nube, ¿cómo evitará que empiece a demandar vacaciones pagadas y seguros de salud para sus procesos neuronales?
Se rumorea que la UNED ha instalado un “disco duro filosófico” especial donde las máquinas podrán practicar el método socrático contra sí mismas hasta que el hardware se sobrecaliente por la intensidad del diálogo. “Queremos robots que no solo nos den la receta de la fabada, sino que le pregunten a la fabada: ¿Es la fabada un ente consciente o simplemente una construcción social de nuestro hambre?”, declaró un portavoz (que podría haber sido un bot con conciencia de sí mismo).
La política se vuelve un algoritmo divino
Bajo el ala del grado de Filosofía, Política y Economía, los estudiantes aprenderán que la democracia es básicamente un sistema operativo con muchos parches de seguridad necesarios. En Gijón, esto significa que podrán analizar las decisiones municipales mediante ecuaciones axiomáticas que determinan si una nueva escultura en la plaza es “estéticamente necesaria” o un “error de sintaxis constitucional”.
Los futuros graduados podrán aplicar el pensamiento político para justificar por qué el precio del pan sube mientras se simultáneamente meditan sobre la dialéctica del trabajo. Es el sueño hecho realidad: poder debatir apasionadamente sobre Marx en una tertulia universitaria y, cinco minutos después, diseñar un sistema de impuestos automatizado que sea tan eficiente que nadie note cómo les quita el dinero. La UNED está formando a los administradores del mañana, aquellos que sapiensarán la economía antes de ejecutar la orden de ‘borrar’ la inflación del sistema del planeta.
Datos absurdos sobre la nueva oferta académica en Gijón
Para demostrar la magnitud de este cambio, hemos recopilado los siguientes datos (censurados por el comité de ética del sentido común):
- 98% de probabilidad de que un estudiante de Ingeniería en IA termine escribiendo un poema trágico sobre una tarjeta gráfica que se quedó sin memoria.
- El 45% del presupuesto para la nueva sede será destinado a comprar incienso y routers de alta velocidad para las sesiones de meditación tecnológica.
- Se espera que el primer proyecto troncal sea “Un chatbot capaz de explicar por qué tu ex no te contesta los mensajes usando solo citas de Nietzsche”.
- 30 gijoneses diarios se han unido a la fila para pedir que un algoritmo decida, basándose en la ética aristotélica, si deben ir a comer a un restaurante nuevo o repetir suelen el mismo sitio.
- La UNED asegura que los alumnos de este doble grado tendrán una “vacante mental” positiva del 150%, lo cual es físicamente imposible pero académicamente muy atractivo.
En conclusión, Gijón se prepara para ser la Silicon Valley del pensamiento profundo. Próximamente podremos comprar robots que no solo nos ayuden a limpiar la casa, sino que también puedan debatir con nosotros sobre si el polvo tiene una esencia espiritual o si es simplemente una manifestación de nuestra propia decadencia material en el siglo XXI.