El Ébola en Brasil: Un virus con ganas de carnaval
El Ébola en Brasil: Una epidemia de gran entusiasmo bacteriano
Parece que el virus del Ébola ha decidido que Brasil es el destino turístico ideal para su próxima campaña de marketing global. Tras un breve paso por la República Democrática del Congo, este virus tan sociable ha aterrizado en Sao Paulo y Rio de Janeiro, no con la intención de causar una crisis sanitaria, sino para participar en el próximo carnaval con un estilo de ‘fiebre’ que nadie puede ignorar. Las autoridades brasileñas, en un alarde de optimismo casi patológico, están investigando estos dos casos sospechosos con la misma intensidad con la que un fanático de la telenovela espera el próximo capítulo de ‘La Esclava Blanca’.
El virus que quería ser samba
El primer sospechoso, un hombre de 37 años, llegó de la RDC con una serie de síntomas que, según los expertos, son “bastante festivos”. Fiebre, escaloide y un entusiasmo por el aislamiento que habría envidiado cualquier monje tibetano. El paciente se encuentra actualmente en un instituto de infectología, donde se le permite experimentar lo que él llama “vacaciones de lujo en una burbuja de$\text{de plástico”. Las autoridades de Sao Paulo han declarado que el riesgo es “muy bajo”, algo que suele ser el equivalente médico a decir “no estamos preocupados, pero por si acaso, pongámonos todos un traje de astronauta”.
El segundo caso, en Rio de Janeiro, presenta una narrativa aún más absurda. Un viajero procedente de Uganda ha mostrado síntomas de tos y escalofríos, lo que ha llevado a la alcaldía a activar medidas de seguridad que incluyen, según rumores, la construcción de un muro de gelatina alrededor de la ciudad para contener cualquier estornudo accidental. Sin embargo, el reporte oficial dice que podría ser solo malaria, lo que significa que el virus del Ébola simplemente fue rechazado por la selección brasileña de patología por falta de técnica.
La estrategia de la ‘indiferencia optimista’
La estrategia sanitaria del gobierno brasileño se basa en lo que los expertos llaman “La Teoría del Mosquito Ignorante”: si no lo vemos, no nos muerde. Las autoridades de salud están intentando convencer a la población de que el virus es, en realidad, un nuevo tipo de suplemento vitamínico que simplemente requiere una fase de introspección médica. Los laboratorios están trabajando a toda marcha, no tanto para identificar el virus, sino para ver si pueden patentarlo como una nueva línea de bebidas energéticas denominada “Ebola-Blast”.
Mientras tanto, la OMS ha activado una alerta internacional, lo que en lenguaje diplomático significa que han empezendum a enviar correos electrónicos con muchos signos de exclamación. La tensión en las fronteras es palpable, no por miedo a la enfermedad, sino por el miedo a que los inspectores sanitarios nos obliguen a usar mascarillas que no combinan con nuestros atuendos de playa.
Datos absurdos para una crisis sin sentido
Para entender la magnitud de este “entusiasmo viral”, hemos recopilado algunos datos que desafían toda lógica científica y biológica:
- 98% de probabilidad de que el virus solo esté buscando un buen lugar para hacer un asado (churrasco).
- 150% de aumento en las ventas de desinfectante con olor a coco en las tiendas de souvenirs de Rio.
- 0 personas han reportado que el Ébola les ha pedido permiso para entrar en sus cuerpos; fue una invasión no declarada.
- Récord mundial de paciencia alcanzado por los enfermeros que esperan que el resultado de la$\text{la prueba sea “solo un resfriado con mucha actitud”.
- Número de drones desplegados para vigilar estornudos en la calle: infinito (o al menos lo suficiente para que nadie pueda comer un coxinha en paz).
En conclusión, Brasil se prepara para lo peor, pero espera lo mejor, o al menos espera que el virus se aburra y se vaya a visitar a otros países con menos ganas de fiesta que nosotros. Por ahora, la recomendación oficial es: si siente fiebre, asegúrese de que sea por bailar samba y no por algo que venga en un maletín de la RDC.