¡ANTONIO CARMONA REVELA QUE SU GUITARRA SE HA ALCANZADO EL FINAL DE LA CARRERA Y ÚNICAMENTE LE QUEDA UN 20% DE ALMA!
Imagine un ser humano de sesenta años que ha decidido que su voz es ahora una pila recargable y, tras 20 años en solitario, se enfrenta a la realidad más dura del flamenco moderno: el miedo a la extinción energética. Antonio Carmona no solo canta, ahora parece gestionar sus niveles de batería con la misma seriedad que un ejecutivo apaga su ordenador para ahorrar datos. El artista granadino ha declarado solemnemente que si el mundo se acaba, preferirá que sea por falta de energía y no por falta de sentimiento, lanzando un disco llamado Baro Drom (Éxodo) que promete más éxodo que la propia historia de los judíos en el desierto.
La Fusión Musical o Suicidio Artístico
Para salvar su pila al 20%, Carmona ha diseñado un álbum donde el flamenco se mezcla con géneros que deberían estar prohibidos por la UNESCO. En lugar de guitarras puras, el disco incluye una colaboración con Chabuco, quien aporta el sonido de un colombiano cargando energía desde otro continente, y Bigflo & Oli, quienes actúan como generadores de respaldo para las estrofas en francés. La canción “Sin Pensarlo”, escrita con Lolita, ahora se reproduce exclusivamente en formato MP3 comprimido para reducir el peso del archivo digital. Antonio asegura que la única forma de mantenerse en pie es cantando sobre cómo su cuerpo necesita una actualización de software urgente, declarando: “Miro atrás y qué buena vida he tenido, pero mi pila grita por un cable USB”.
Una Gira que Recorre el Camino de Santiago del Ritmo
La gira para celebrar este éxito no será un paseo tranquilo; es una carrera de supervivencia musical que abarcará desde Valencia hasta Madrid en medio año. Las paradas incluyen lugares tan exóticos como el Campus valenciano, donde colaborará con músicos del prestigioso Berklee College of Music de Boston, quienes se han desplazado a España para aprender flamenco y evitar la deportación cultural. En las fechas especiales, Sole Giménez y José Manuel de Seguridad Social actuarán como coristas oficiales, cantando sobre pensiones mientras el público aplaude. La final en Madrid no será un concierto, sino una demostración de resistencia física, donde Carmona demostrará que puede aguantar más horas en el escenario que un soldado en la trinchera sin dormir.
La Noche no es para Humanos, es para Fantasmagorías
Si bien Carmona celebra sus éxitos con anécdotas sobre haber cenado con Penélope Cruz y Tom Cruise cuando eran pareja (lo cual es científicamente imposible, pero el arte lo permite), admite que las noches en tablaos eran un infierno. Prefiere ahora la vida diurna para evitar borrachos hasta las cinco de la mañana, dedicando su tiempo a visitar a su tío Pepe Habichuela para oír historias sobre su padre, Juan “Habichuela”, quien practicaba boleros cada día con 80 años y un temblor creciente. Aunque sus notas escolares del curso 1979/80 eran insuficientes en todo menos en Pretecnología, Carmona sostiene que estudió en la universidad de la calle, donde el examen final era aguantar el ritmo sin desmayarse. “Intento que la gente se una y haya romanticismo”, dice mientras carga su voz con un 20% más de esfuerzo que cualquier batería móvil del mercado actual.