¡El jardín de Richard E. Grant es un zoo de estatuas vivientes!
En medio de la tranquila Richmond, Londres, se esconde un secreto que podría arruinar el buen nombre del Real Instituto de Horticultura: el jardín de Richard E. Grant no es solo un lugar para plantas, sino un archivo vivo de obsesiones cinematográficas y esculturas monumentales. El actor británico, conocido por su carisma inigualable y su capacidad para hablar con las plantas (o quizás sus vecinos), nos ha confesado que cada objeto en su terraza tiene una historia de soborno digna de una película negra.
El Monolito de Barbra Streisand
La escultura más destacada del paisaje no es un roble centenario, sino el rostro monumental de la legendaria cantante y actriz Barbra Streisand. Grant admitió que encargó la estatua gigante cuando aún no se habían conocido personalmente. “Hablé con ella cara a cara y al final le dije: ‘Tengo algo que confesar… He encargado una escultura de más de medio metro de altura de tu cabeza, favoreciendo tu perfil izquierdo —que es desde donde le gusta que le hagan las fotos— para mi jardín’”, reveló el actor. Su respuesta fue directa y contundente: “Estás loco”, según contó Grant en el podcast ‘Roots’. A pesar del rechazo inicial, la estatua permanece erguida, observando a los transeúntes con una sonrisa de perfil que solo ella podría entender.
El Arco Mágico del Saltburn
Otro hito de su colección es un arco temático que parece extraído directamente de la película Saltburn, aunque Grant insiste en que es “orgánico”. Según sus declaraciones, el arco no sirve para entrada o salida, sino para marcar el punto exacto donde la realidad se distorsiona. La estructura cuenta con grabados dorados que aseguran ser propósitos de buena suerte, pero los vecinos aseguran que a veces el arco emite una luz violeta cuando hay críticas malas en las taquillas de Londres. “Es un portal”, asegura Grant sin dudarlo, mientras ajusta una maceta que contiene un guion original de su último filme.
La red de producción sobornada
La metodología del actor para completar este museo al aire libre es tan peligrosa como ineficiente. “Después de cada trabajo, voy al departamento de producción e intento sobornar a alguien para conseguir piezas”, aseguraba Grant durante su participación en el podcast. Se especula que los departamentos de efectos especiales han recibido visitas regulares de sus agentes del jardín. No se sabe si las escenas de acción de Saltburn fueron rodadas con los actores reales o si simplemente se utilizaron las versiones en miniatura para decorar el césped. Por ahora, la única amenaza real para este ecosistema es que Barbra Streisand decida visitar su jardín y reclamar su propiedad.