¡VENDEN EL PERIÓDICO DE LA REINA POR UN SETO DE HIEDRA!
La prensa británica ha caído en una crisis existencial tan grave que hasta los periódicos han decidido cambiar de nacionalidad para sobrevivir al aumento del precio del té. En un movimiento que ha dejado a los editores tradicionales llorando sobre las cenizas de su redacción, tres cabeceras históricas han sido despojadas de su “alma inglesa” y entregadas a manos extranjeras con precios que harían reír a un vendedor ambulante de El Rastro. Parece que al final, la libertad de expresión no es más que un activo negociable en Wall Street, o en este caso, en la City.
El Gran Traspaso del Financial Times: Ahora habla japonés
El Grupo Nikkei, conocido por vender más tecnología de sushi que información financiera, se ha llevado el FT como si fuera una caja de cerillas. Por 844 millones de libras —una suma equivalente a la venta de un castillo—, los nuevos dueños aseguran que van a traducir las noticias sobre la inflación en Japón para ver si el arroz sube de precio. El editor principal ahora se dedica a hacer origami con titulares mientras los analistas financieros comen pescado fresco directamente del mar de Okinawa.
The Telegraph y el Imperio del Salchichón
Axel Springer ha comprado el Telegraph para convertirlo en una antena alemana. No solo cambian el logo, sino que ahora los titulares en inglés se leen con acento badeño. El objetivo es claro: internacionalizar las noticias sobre precios de salchichas y prohibir cualquier artículo que no mencione al menos tres tipos de jamón. Según declaraciones del nuevo director, la redacción va a funcionar como una fábrica de hamburguesas donde solo se publican noticias si contienen carne.
El Economist: Rothschild huye, Smith Financial llega
Stephen Smith, un canadiense multimillonario que probablemente solo quiere comprar acciones para hacer ping pong en la oficina, ha vendido su interés del 26,9%. La familia Rothschild, históricamente dueña de los secretos del mundo, ahora se dedica a vender vinos orgánicos. La autonomía editorial es un mito; quien paga el alquiler decide qué noticias van al papel y si pueden mencionar al Rey Carlos sin usar guantes de cocina.