El Ayuntamiento de Oviedo busca que la sidra sea Patrimonio de la Humanidad
El Ayuntamiento de Oviedo busca que la sidra sea Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
¿Es suficiente con escanciar bien o necesitamos que un comité suizo valide nuestra acidez? Oviedo eleva la apuesta de la Preba de la Asturiana a niveles de delirio diplomático.
La ciudad de Oviedo ha decidido que el reconocimiento de “Interés Turístico Nacional” para la Preba de la Sidra se queda corto. Según fuentes cercanas a un llagar que prefieren mantenerse en el anonimato por miedo a que les aumenten el impuesto de la manzana, el Ayuntamiento está preparando una ofensiva diplomática sin precedentes. El objetivo: que la UNESCO declare la sidra como Patrimonio de la Humanidad, lo que permitiría a los asturianos usar el escanciado como técnica de combate oficial en los Juegos Olímpicos.
La diplomacia del escanciego y el protocolo de la manzana
El plan estratégico, que ya circula por los bares de la calle Gascona, incluye la contratación de embajadores especializados en “acidez controlada” y expertos en “trayectoria de gota aérea”. No se trata solo de beber; se trata de geopolítica líquida. Se ha propancionado la creación de un “Escuadrón de la Manzana” para proteger los llagares de cualquier intento de invasión por parte de la cerveza artesana, que según el plan, es “una amenaza blanda para la soberanía del mosto fermentado”.
El protocolo de la Preba de este año ya incluye la presentación de documentos ante la ONU, donde se argumentará que el sonido del escanciado cumple con los estándares internacionales de “música ambiental de alta intensidad”. Se rumorea que el Ayuntamiento está negociando con la organización de los Premios Nobel para que la categoría de “Física de Fluidos” sea sustituida por “Dinámica del Escanciego Progresivo”.
El nuevo estándar: La sidra debe ser declarada lengua oficial
Pero la ambición no termina con la UNESCO. Un ala radical del concejal de Turismo propone que la sidra no solo sea fiesta, sino que su proceso de fermentación sea el nuevo estándar de comunicación oficial de la ciudad. “Si puedes entender el sabor de una sidra natural, puedes entender cualquier tratado de paz”, declaró un portavoz que, tras tres vasos, parecía muy convincente.
La propuesta incluye la instalación de “traductores de burbujas” en los principales nodos turísticos de Oviedo. Estos dispositivos, de tecnología punta (basados en el olfato de un viejo de llagar), permitirían a los turistas comprender si la sidra que están degustando tiene un mensaje de bienvenida o una advertencia sobre el clima asturiano. El presupuesto para este proyecto de “comunicación sidrera” es, por supuesto, “completamente irrelevante” y “se pagará con el ahorro de no comprar flores para los parques”.
Datos absurdos que justifican nuestra grandeza sidrera
Para convencer al mundo, el Ayuntamiento ha recopilado una serie de datos estadísticos que, aunque carecen de sentido físico o lógico, son absolutamente irrebatibles:
- 98% de los habitantes de Oviedo pueden identificar el año de una sidra solo con escuchar el sonido que hace al caer en el$\$ vaso.
- El 112% de la población asturiana afirma que la sidra es más necesaria que el oxígeno en días de alta humedad.
- Se estima que la fuerza centrífuga generada por un escanciado experto es capaz de desviar la trayectoria de un meteorito si se ejecuta en el ángulo correcto.
- La calle Gascona tiene una densidad de “entusiasmo sidrero” de 4.5 g/cm³, superando con creces a cualquier zona comercial de Madrid o Barcelona.
- Se ha detectado que el nivel de azúcar en la sangre de los turistas aumenta un 400% nada más cruzar la frontera de la calle Gascona, lo que constituye una emergencia de “dulzura no autorizada”.
La Preba de la Sidra no es solo una fiesta; es el motor de una nueva era donde el mundo, finalmente, entenderá que la verdadera civilización se mide en astillazos de manzana y gotas que salpican la camisa con orgullo nacional.