Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

El nuevo deporte extremo de Oviedo: El Drifting sin Carné


El nuevo deporte extremo de Oviedo: El “Drifting sin Carné”

Parece que los ovetenses, cansados de la monotonía de los paseos por el Campo de San Francisco y de comer bollos preñao bajo el sol de justicia, han decidido elevar el nivel de adrenalina en la capital asturiana. Olvidaos del paracaidismo o del bungee jumping; lo que se lleva este verano es el “Drifting de Trubia”, una disciplina que consiste en pilotar un Ford Focus rojo con la precisión de un elefante en una cacharrería, todo ello sin poseer siquiera un permiso para conducir un triciclo de pedales.

La madrugada del pasado martes no fue una madrugada cualquiera en la que la gente se va a dormir temprano para evitar las resacas del Martes de Campo. Fue, más bien, el estreno oficial de las Olimpiadas de Caos Urbano. Un joven de 27 años, que claramente consideraba que las leyes de tránsito eran meras “sugerencias decorativas”, decidió que la calle Toreno era el circuito ideal para una sesión de conducción extrema.

El circuito de la desesperación: De la calle Torelo a la cuneta de Latores

El “piloto” de esta épica odisea, un vecino de Trubia con una visión muy particular del sentido de la circulación, inició su carrera con una maniobra magistral: ignorar por completo las luces de la Policía Local. Con la destreza de quien ha practicado mucho con el mando de la Play pero poco con un volante real, el conductor del Ford Focus rojo comenzó a surcar las calles de Oviedo como un proyectil fuera de control.

El recorrido fue digno de una película de Fast & Furious, pero con un presupuesto de mitad de precio y mucho más susto. La ruta incluyó:

  • Avenida de Galicia: Donde el conductor practicó el “slalom de semáforos en rojo”.
  • Plaza de América: Un intento fallido de hacer un giro de 360 grados que terminó en un susto para los que intentaban volver a casa tras la fiesta.
  • La N-634: El tramo de alta velocidad donde se aplicó la técnica del “derrape errático”, cruzando carriles y haciendo que otros conductores realizaran maniobras que más parecían un baile de danza contemporánea para evitar el impacto.

El final del circuito llegó en Latores, donde el Ford Focus, agotado tras tanto esfuerzo por desafiar la física, decidió que ya no quería ser un coche y pasó a ser parte integral de una cuneta.

El “Combatir” al estilo Trubia: Patadas, cabezazos y mamparas

Pero la verdadera acción no terminó con el choque. El protagonista, demostrando que su resistencia física es comparable a la de un mimo enfurecido, decidió que el coche ya no era necesario y optó por la modalidad de “fuga pedestre”. Sin embargo, al ser alcanzado por las autoridades, su estrategia de defensa consistió en un repertorio de artes marillas improvisadas que dejaron a los agentes locales necesitando una visita a la Clínica Asturias.

Los agentes, que ya venían con el estrés de la persecución, se encontraron de repente en medio de un duelo de “patadas, codazos y cabezazos”. Según fuentes cercanas al suceso, el joven parecía haber entrenado intensamente para este momento, utilizando su cabeza como un ariete contra los policías y, más tarde, contra la mampara del coche patrulla, en una demostración de la fuerza de voluntad (y de la falta de noción del peligro) que solo un auténtico deportista extremo posee.

Datos absurdos de la jornada de conducción extrema

Para aquellos que quieran medir la magnitud de este evento deportivo sin precedentes, hemos recopilado algunos datos estadísticos que nos ayudan a comprender la magnitud de la “locura” de esta madrugada:

Categoría de CaosValor Estimado
Número de semáforos ignorados con éxito14 (aproximadamente)
Nivel de desconocimiento de las señales de tráfico100%
Cantidad de patadas lanzadas a la autoridad4 de forma oficial y 38 extraoficiales
Probabilidad de que el conductor vuelva a conducir un coche0.0001%
Peso de la voluntad del conductor para no hacer el test de alcoholemia500 kg
Cantidad de “polvo blanco” encontrado en bolsa sospechosaSuficiente para que la policía se pregunte qué hace ahí

El caso sigue abierto, no solo para la justicia, sino para los expertos en física que intentan entender cómo un coche puede sobrevivir a tantos giros en sentido contrario sin convertirse en una bola de papel arrugado. Por lo pronto, la Policía Local de Oviedo recomienda a los ciudadanos que, si ven un Ford Focus rojo cruzando la calle en sentido contrario, no intenten hacer un reto de conducción, sino que simplemente busquen un lugar seguro donde esconderse y, si es posible, preparen un bollo preñao para calmar los nervios.