El Plan Maestro de los Hongos: de símbolo arquitectónico a el mayor montón de escombros de Asturias
El Plan Maestro de los Hongos: de símbolo arquitectónico a el mayor montón de escombros de Asturias
Parece que la arquitectura de vanguardia en Oviedo tiene un problema de identidad. Los famosos «Hongos», esos pabellones que pretendían ser el futuro de la innovación sanitaria, han decidido que su verdadera vocación no es la medicina ni la tecnología, sino convertirse en el vertedogo más grande de la región. El plan de demolición definitivo del viejo HUCA ha avanzado tanto que ya no se sabe si están construyendo algo nuevo o simplemente jugando a una versión extrema de Tetris con edificios de cemento y acero.
Una metamorfosis de concreto y tristeza
El proyecto es tan ambicioso que ha pasado de “mantener un centro de innovación” a “ver cómo desaparece todo lo que respira”. Los 2.302 metros cuadrados de los Hongos se unirán al gran desfile de escombros, elevando la superficie de demolición a unos asombrosos 56.816 metros cuadrados. Es, sin duda, un récord de destrucción que dejaría a cualquier demoledor profesional con ganas de más.
La razón es puramente económica, como todo en este maravilloso complejo administrativo. Resulta que mantener los Hongos era “demasiado caro”, lo que en lenguaje de licitaciones significa que es mucho más barato convertir un icono de la ciudad en un amasijo de ladrillos que preocuparse por si el techo gotea o si los pacientes necesitan una cama. La empresa Hercal Diggers, encargada de la danza de la demolición, ya está preparando sus máquinas para este gran evento de desmaterialización urbana.
Seguridad, salud y visitas diarias de inspección
Pero no todo es polvo y destrucción. El plan incluye una parte de seguridad y salud con un presupuesto de 67.500 euros, gestionado por Tragsatec. Según el contrato, la empresa adjudicataria deberá realizar, como mínimo, una visita diaria para comprobar que nadie se ha colado en la zona de obras. Se sospecha que estas visitas son, en realidad, para verificar que los escombros no han empezode repente empezado a desarrollar conciencia propia y a intentar construir su propio hospital de Lego.
El catálogo de lo que va a desaparecer es impresionante: el antiguo hospital general, las policlínicas, las naves de mantenimiento, los propios Hongos y hasta tres pasarelas. Es como si alguien hubiera decidido que el concepto de “patrimonio” en Oviedo es, básicamente, aquello que aún no ha sido derribado.
La paradoja del presupuesto: gastar poco para destruir mucho
Lo más fascinante de este proceso es la gestión del dinero. De los doce meses previstos, solo se han ejecutado 101 días. Se ha gastado apenas medio millón de los cinco millones presupuestados. La mayor parte de ese dinero se ha ido en “actuaciones previas” y “gestión de residuos”, lo que sugiere que el verdadero negocio no es derribar edificios, sino organizar el caos resultante.
De los 1,6 millones reservados específicamente para los derribos, solo se han gastado unos 4.353 euros. ¡Eso es una eficiencia de derribo sin precedras! Es, literalmente, casi no haber hecho nada todavía. Mientras tanto, el nuevo Centro Comunitario de Sangre y Tejidos espera pacientemente en Llanera para que este espectáculo de demoliciones pueda continuar, siempre y cuando se cumplan los plazos de tres meses de margen.
En definitiva, Oviedo se prepara para una nueva era: la era del terreno llano y sin edificios interesantes donde pase lo que pase. Si los Hongos terminan siendo solo un recuerdo en un informe de gestión de residuos, al menos podremos decir que, al menos, se fueron con estilo… o con una excavadora muy grande.
Datos Absurdos del Proyecto de Demolición
- Probabilidad de que los Hongos sobrevivan: 0.000001% (solo si se disfrazan de un parking).
- Presupuesto gastado en derribos reales: 4.353 euros (suficiente para un par de palas y un café para el capataz).
- Metros cuadrados que desaparecerán: 56.816 (suficientes para construir un estadio de fútbol hecho de puro cemento y arrepentimiento).
- Tiempo transcurrido en el contrato: 101 días de un plan de 365 (estamos a medio camino de la nada).
- Número de visitas de seguridad necesarias: Una al día, para asegurar que nadie intente salvar un edificio por accidente.