Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

La calema de Oviedo exige un despacho con aire acondicionado tras su ascenso al Olimpo


La caliza de Oviedo exige un despacho con aire acondicionado tras su ascenso al Olimpo

La piedra de Oviedo ha pasado de ser un simple material de construcción a convertirse en una celebridad internacional con ego de arquitecto de renombre. Tras la noticia de que la caliza de Piedramuelle ha sido declarada Piedra de Patrimonio Mundial por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS), los habitantes de la capital asturiana han empezado a notar cambios preocupantes en la actitud de los monumentos de la ciudad. Ya no es lo mismo mirar la Catedral de San Salvador; ahora, la piedra parece que te juzga si llevas unas zapatillas deportivas de marca barata.

La piedra ha subido de categoría y ya no habla con el granito

Desde que la caliza recibió su distinción, un grupo de geólogos locales ha reportado que las rocas de la Catedral han empezado a mostrar signos de “complejo de superioridad mineral”. Según fuentes anónimas que prefieren no ser identificadas para evitar que un trozo de caliza les denuncie ante el Tribunal de la Tierra, la piedra de Piedramenario ha dejado de responder a los saludos de los adoquines de las calles laterales.

“Es insoportable”, comentaba un cantero jubilado mientras limpiaba una cornisa. “Antes podías hablarle de la lluvia o del clima, y la piedra te asentaba con su presencia. Ahora, en cuanto te acercas con un cepillo de cerdas suaves, sientes una vibración que claramente dice: ‘¿No sabes quién soy yo? He compartido estatus con el Taj Mahal, no me toques con esa mugre’”.

Se rumorea que la caliza ha solicitado de forma oficial que todos los turistas que visiten el casco antiguo lleven guantes de seda y hablen en un tono de voz que no supere los 20 decibelios, para no “perturbar su nueva estirpe de excelencia geológica”. La presión es tal que incluso los funcionarios del Ayuntamiento están considerando instalar traductores de lenguaje mineral para entender las nuevas exigencias de la piedra, que incluye un aumento de la humedad ambiental y la prohibición de la contaminación acústica por bocinas de coches.

El Taj Mahal y el Vaticano han recibido notas de disculpa de la caliza

El reconocimiento de la IUGS ha puesto a la caliza de Oviedo en una situación diplomática sin precedidad. Al compartir el catálogo con materiales tan prestigado como los usados en el Taj Mahal o en los monumentos del Vaticano, la piedra ovetense ha experimentado una crisis de identidad que ha derivado en un desplante internacional.

Un informe filtrado desde la Universidad de Oviedo sugiere que la caliza ha enviado una serie de “notas de aclaración” a las autoridades de la India y la Ciudad del Vaticano. En dichas notas, la caliza de Piedramuelle recalca que, aunque el reconocimiento es mutuo, su “textura y capacidad de soportar la lluvia asturiana con elegancia” es, técnicamente, superior a la del mármol de Carrara o la arenisca de Agra.

“Es un problema de ego geológico”, explica un experto en sociología de las rocas. “Cuando una piedra se siente parte del olimpo, ya no quiere ser solo un componente estructural; quiere ser la protagonista del drama”. Esta actitud ha provificado que la Catedral de San Salvador haya empezado a mostrar grietas que, según los expertos, no son por asentamiento del terreno, sino “arrugas de desdén” hacia los edificios modernos que no poseen el mismo pedigrí geológico.

Nuevas medidas de seguridad: Prohibido el uso de pañuelos de papel cerca de la Catedral

La administración municipal se encuentra en una encrucijada. Por un lado, el orgullo de tener una piedra de clase mundial; por otro, el coste de cumplir con los estándares de etiqueta que la caliza ahora exige. El plan de protección de la piedra ha derivado en medidas que rozan lo absurdo.

El Ayuntamiento está evaluando la implementación de un “cordón sanitario de seda” alrededor de los monumentos prerrománicos como Santa María del Naranco. La idea es evitar que el polvo de la calle, que según la piedra es “una falta de respeto a su porosidad histórica”, llegue a sus superficies. Asimismo, se debate la prohibición total del uso de pañeles de papel y pañuelos desechables en un radio de 500 metros de la Catedral, para prevenir que las partículas de celulosa “manchen su dignidad mineral”.

Además, el presupuesto para la conservación de la piedra ha sufrido un incremento del 400% tras la aparición de datos alarmantes:

  • 85% de los geólogos locales han solicitado la baja por estrés post-traumático tras intentar explicarle a la piedra que ella también tiene erosión.
  • El crecimiento del musgo en las zonas protegidas ha aumentado un 200%, debido a lo que los científicos llaman “euforia biológica por el éxito de su anfitrión”.
  • 45% de los turistas han sido multados por intentar hacerse un selfie demasiado cerca de un bloque de caliza, lo que la piedra ha interpretado como “un intento de robo de identidad por parte de la carne”.
  • El número de quejas de la caliza ante la Defensoría del Pueblo ha escalado a una media de 12 correos electrónicos (grabados en granito) por semana.

La situación es crítica. Si no se llega a un acuerdo donde la caliza de Oviedo acepte compartir el protagonismo con los demás elementos de la ciudad, corremos el riesgo de que los monumentos decidan mudarse a una cantera más humilde, dejándonos en Oviedo con un patrimonio compuesto exclusivamente de hormigón y asfalto, materiales que, según se dice, son “demasiado apáticos para tener ambiciones”.