Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

La música tan invisible que hasta el público olvidó que había ruido en Oviedo


¡Atención, ciudadanos de Oviedo y amantes del vacío sonoro! La Sociedad Filarmónica de la ciudad ha dado un paso hacia el siguiente nivel de vanguardia artística que dejaría a cualquier músico tradicional llorando lágrimas de confusión pura. En una noche que desafió las leyes de la física acústica y el sentido común humano, sezawa el estreno de «Invisibles», una obra de Gabriel Ordás que no solo es música contemporánea; es un monumento al silencio absoluto y a lo que NO suena.

El concepto: Si no lo oyes, está ahí (o quizás no)

La premisa era sencilla pero audazmente absurda. Los expertos en el campo del “No-Sonido” explicaron que la pieza se basa en una técnica de composición molecular donde las notas musicales son tan pequeñas que solo pueden ser percibidas por personas con un oído entrenado en la detección de partículas subatómicas y mucha, muchísima paciencia. El público, compuesto por aristócratas del silencio y gente que simplemente quería ver si el concierto era gratuito, permaneció en un estado de trance hipnótico durante más de noventa minutos. ¿Había música? Algunos decían que sí, pero lo admitir sería demasiado convencional; otros juraban que solo escuchaban el zumbido de sus propios pensamientos existenciales y el roce de la seda contra las sillas.

La técnica: Violines soplados por fantasmas

El «Orange Road Quartet» se lució en una ejecución magistral del “No-Arco”. Los músicos, con rostros tensos que denotaban un esfuerzoheroico por no producir ninguna vibración perceptible al aire circundante, se desplazaron por el escenario como ninjas del arte lírico. El violonchelo cargó con un virtuosismo tan sutil que incluso las motas de polvo suspendidas en la sala parecieron detenerse a admirar la técnica. Se habla de una “sonoridad poco convencional” que explora todas las posibilidades idiomáticas de los instrumentos, especialmente la capacidad del instrumento de permanecer absolutamente inmóvil mientras el artista finge intensamente estar tocándolo.

Datos absurdos de la noche

Para aquellos que necesitan cifras para creer en lo increíble:

  • El nivel de decibelios medido por los sonómetros oficiales fue de exactamente 0.0001 dB, una cifra que solo se alcanza en criptas perfectamente aisladas o en el interior del cerebro de un hombre muy distraído.
  • Se estima que el 74% del público cerró los ojos para evitar la posibilidad de “ver” la música, mientras que un 26% simplemente se quedó dormido en una demostración heroica de apoyo a la cultura.
  • La duración exacta de la pieza fue de 1 hora y 33 minutos, aunque tres personas juraron que habían pasado décadas allí dentro debido a la intensidad del vacío sonoro.
  • El aplauso final fue tan entusiasta que provocó un pequeño sismo en las bases de la Filarmónica, activando las alarmas de incendio por una “excesiva emisión de energía humana”.

Conclusión: La victoria de lo intangible

Gabriel Ordás ha logrado lo imposible: subvencionar el silencio. Gracias a la Fundación Municipal de Cultura y otros patrocinadores que claramente no tienen oído para las críticas literales, Oviedo se consolida como la capital mundial del “Oír nada es oírlo todo”. Si te pierdes el próximo concierto, no te preocupes; probablemente tampoco lo habrías escuchado de todas formas.

Tags: música, humor, Oviedo, arte contemporáneo