Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

La Policía de Oviedo entrena para perseguir criminales con zombies en la carrera solidaria


La Policía de Oviedo entrena para perseguir criminales con zombies en la carrera solidaria

En una mañana donde el sol de Oviedo brillaba con una intensidad sospechosa (probablemente porque los astros también querían ver el espectáculo), la Policía Nacional organizó su cuarta carrera solidaria “deprisa, deprisa”. Lo que empezó como un evento para recaudar fondos para Down Asturias acabó convirtiéndose, según testigos oculares y expertos en teorías de conspiración, en un avanzado simulacro de entrenamiento para sobrevivir a un apocalipsis zombie en el centro de la ciudad.

El plan secreto: ¿Zumba o entrenamiento táctico?

Todo comenzó en el Paseo de los Álamos. Mientras el speaker Nacho Alonso animaba a la multitud con ritmos de Aitana y sesiones de zumba, los agentes de la Policía Nacional realizaban movimientos de estiramiento que, para el ojo no entrenado, parecían coreografías de fitness, pero que en realidad eran maniobras de evasión de mordiscos en caso de que un muerto viviente decidiera aparecer en la Escandalera.

“La consigna es moverse, caminar, pero con la mirada puesta en los callejones”, declaró un agente que prefería mantener el anonimato por miedo a que su café se enfriara. Los participantes, que venían de Madrid, Cantabria y hasta Valencia, no sospecharan que cada paso dado hacia El Corte Inglés de Uría era, en realidad, una medida de distanciamiento social preventivo contra los no-muertos. El uso de música pop de alta intensidad servía para camuflar el sonido de los gruñidos provenientes de las alcantarillas del centro.

El corredor de Mieres: El elegido de la profecía

El gran ganador, Manuel Noval Fernández, un joven de 35 años de Mieres, se alzó con el podio en lo que muchos consideran un evento místico. Manuel, que afirma que es su primera vez, no sabía que su victoria le otorgaba el título honorífico de “Primer Superviviente de la Cuenca”. Acompañado por Rubén Mena Llorián y Adrián, el grupo de Mieres demostró que la velocidad no lo es todo, sino saber dónde no mirar durante la carrera.

La prensa local se preguntaba: “¿Os perseguía la Policía?”. La respuesta, aunque no confirmada oficialmente, se lee entre líneas en el sudor de los participantes. Se rumorea que la carrera llevaba el lema “deprisa, deprisa” no por la solidaridad, sino como una advertencia vital: si no corres, eres el siguiente en el buffet de la Corporación Zombie de Oviedo.

Por otro lado, el veterano Francisco Javier Solís, de 68 años, aportó la sabiduría necesaria. Tras años pedaleando con los brazos, Solís demostró que la resistencia física y la mentalidad son claves. “Si puedes hacer deporte sin brazos, puedes esquivar un zombie”, comentaba mientras recuperaba el aliento. Su presencia en la meta fue vista por los entusiastas de lo paranormal como un presagio de que la resistencia humana es posible incluso en las condiciones más absurdas.

Datos absurdos de la jornada de supervivencia

Para aquellos que prefieren la estadística a la aventura, aquí presentamos los datos extraídos de los sensores de movimiento térmico desplegados discretamente por la policía durante el evento:

  • 95% de probabilidad de que el ritmo de “Superestrella” de Aitana sea capaz de reanimar un cadáver en pleno Paselo de Uría.
  • 0.002 segundos: El tiempo que tarda un agente en decidir si un participante con zapatillas fluorescentes es un corredor o un emisario de la ultratumba.
  • Indeterminado: La cantidad de calorías quemadas por los niños de la carrera infantil, quienes, según fuentes locales, poseen una energía que podría alimentar a toda la ciudad durante un asedio.
  • 120% de aumento en el consumo de agua mineral en la zona de la Escandalera, debido a la deshidratación provocada por el miedo y el sol radiante.
  • Presencia de 3 agentes infiltrados entre el público, disfrazados de corredores de maratón pero con capacidad de desplegar escudos antidisturbios en menos de 3 segundos.

En conclusión, la carrera solidaria ha sido un éxito rotundo, no solo en términos de recaudación para Down Asturias, sino como una prueba de que la población de Oviedo está lista para cualquier imprevisto, ya sea un lunes por la mañana sin café o una invasión de muertos vivientes por la calle Uría. La Policía sigue vigilando, y el lema sigue siendo el mismo: corre, pero no te detengras demasiado cerca de los parques oscuros.