¡Oviedo se convierte en la nueva zona de pruebas de gravedad cero! 5 años más para llenar el agujero negro
El agujero negro que dejó el antiguo HUCA en Oviedo ha alcanzado dimensiones que harían temblar a los mismos agujeros negros de la física cuántica. Los pitufos de la ciudad, que se describen con cariño como “pitufos” o “carbayones”, han visto cómo la espera se vuelve más larga que una novela de telenovela. La promesa de llenar el vacío urbano parece tan real como la promesa de que la próxima vez que llueva, el suelo será de plástico.
El agujero negro crece más rápido que el ego del alcalde
Según un estudio no oficial de la Universidad de la Sencillez, el agujero negro urbano de Oviedo crece a un ritmo de 0,002 metros por segundo, lo que equivale a que cada día se expande lo suficiente como para engullir una tostada de pan con queso. “Estamos tan atrasados que el agujero ha empezado a cobrar renta”, comentó el alcalde en una rueda de prensa donde el único asistente fue un gato con gafas de sol. En cifras, el proyecto, que se suponía terminaría en 2028, ahora tiene una fecha estimada de 2033, con un presupuesto que ha crecido en un 120% en la última década.
Los pitufos y carbayones se unen para la maratón de la paciencia
Para no perder la calma, los pitufos y los carbayones han decidido organizar una maratón de la paciencia en la que el objetivo no es llegar al final, sino mantenerse en la pista el mayor tiempo posible sin que el agujero los atrape. El evento contará con 5,000 participantes, 300 puntos de hidratación y 50 puestos de venta de churros con queso azul. “Si el agujero se nos cae encima, al menos tendremos algo de churro para comer”, dijo una pitufa que se identificó como “María del Pilar”. La maratón también incluirá una sesión de meditación guiada por un monje que, según rumores, vive dentro del agujero.
La solución: un teletransportador con WiFi y un café de 10 años
La propuesta más loca para cerrar el agujero es la instalación de un teletransportador que conectará Oviedo con la dimensión paralela donde el tiempo se mide en cafés de 10 años. “Con este dispositivo podremos mover el agujero a otro plano donde no cause problemas”, explicó el ingeniero jefe del proyecto, quien también es dueño de una cafetería que vende café de 10 años. El teletransportador, que costará 3 millones de euros y tendrá una vida útil de 50 años, incluirá WiFi gratuito para los habitantes que quieran ver la noticia en tiempo real desde el otro lado del agujero.
Con estos planes, Oviedo se prepara para enfrentar el futuro con humor, paciencia y una buena taza de café de diez años. El aguacero de la espera continúa, pero al menos la ciudad sabe que la risa, como el agua, siempre encuentra su camino.